Debacle imperial

Las calamidades del imperio son de apocalipsis, de plagas de Egipto y demás Babilonias:

Una pandemia de magnitud bíblica, ya van más de 640.000 muertes. Contra ella hay ciertas vacunas en las cuales el terraplanismo imperial no confía. Hubo escasez de mascarillas porque la reubicación industrial hacia la China dejó a EUA sin fábricas.
Deslocalización industrial que ha provocado una reducción de la legendaria inventiva estadounidense. “¡Que inventen ellos!”, clamaba Miguel de Unamuno, pero ahora inventan es en la China…

Una economía forajida en que una élite asalta la impresora de dólares de la Reserva Federal, lo que causa toda clase de zurriburris económicos, entre ellos una inflación latente que les está latiendo en la cueva, decía Zapata.

Una élite política bandolera lleva al poder a energúmenos como Trump y a mentecatos dormilones como Biden, a quien tienen que apagar el micrófono por temor de que meta más la pata que Reagan o Bush, que hay que echarle.

Hay ciudades fantasmas como Detroit, cual civilizaciones perdidas.

Hay gente viviendo en Ciudades Coleman por las calles, en tiendas Coleman. Kilómetros y millas de aceras habitadas. ¿Viste la película Nomadland? “Deplorables” les dice Hillary, tan ocurrente ella.

La infraestructura se cae a pedazos como el condominio de Miami. Puentes, carreteras, represas. No hay trenes rápidos. En China sí.
Un sector del 1% más rico de los EUA escapa en masa, a donde sea. Dicen que unos 40.000. La espantá es grande, como la catástrofe de Afganistán, y no te extrañe ver una avalancha adinerada por Los Roques, Mampote o Guataparo. ¿Por qué huyen? ¿De qué huyen? ¿Tan mal está la cosa? ¿Temen una explosión social?

Se acerca el fin de la moratoria de alquileres y presagian otra multitud aventada a las calles y que aumenten las colas para comer.
Cunde una pandemia de acoso sexual y pedofilia en la altísima burguesía, con derrumbe de magnates y de la élite política. Jeffrey Epstein y Ghislaine Maxwell son un ejemplo más de la depravación generalizada, que salpicó a un gentío, aparte de Trump y los Clinton. La opulencia agotó islas privadas y jardines colgantes y ahora la coge con la infancia como platillo exquisito.

Peor se desbarrancó Roma.

@rhm1947

 

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