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Del espejito a la mortadela

Hace 528 años, a propósito del mal llamado descubrimiento se inauguró en estas tierras la empresa del reparto. Y lo primero, al decir de cronistas y comentaristas, fue poner en manos de originarios que sobrevivieron la invasión, un espejito que servía como material de distracción y artículo de cambio por una perla o cualquier pedacito de metal precioso.

Así se planteó la supuesta convivencia, capacidad de negociación y acuerdos entre las partes, calificadas como beligerantes y enfrentadas. El objetivo de esta “política” es claro: ‘el encontrado, hallado o descubierto’ es comprable, dócil, manejable. Una cosa inferior, especie de animalidad que fue descubierta y sometida.

Se intenta desvirtuar de este modo que se haya aplicado el exterminio contra millones de originarios. ¿Cómo negar entonces que se juntaron lanza y cruz para someter, vejar y asesinar? ¿Se estableció o no el ultimato ‘hazte cristiano o muere’ contra herejes y salvajes sin el menor vestigio de civilización y cultura?

Y a 5 siglos de este holocausto, seguimos enfrentando el estigma de que somos descubiertos e inferiores y proclamamos que ‘Nadie descubre a nadie’ y que ‘No hay sociedades descubridoras o descubiertas, superiores e inferiores’. A la hora en que se supone la existencia de una forma de vivir y un comportamiento ético, creador, productivo y autónomo, conseguimos que sigue vigente el espejito del reparto como forma de dominación.

Regalo, engaño y presión para obligar al débil a depender y a sobrevivir en la miseria. Es la permanente tesis invasora aplicada incluso ‘a lo largo de nuestras repúblicas’.

El mismo VicePres del Psuv Diosdado Cabello criticó a los candidatos a diputados de su partido que hacen campaña con el reparto, nada ético, de mortadelas y pollos. Y afirma: se hace campaña con ideas y propuestas. ¿Pero se ha establecido aquí en 20 años de revolución un plan que lleve la gente de abajo, desde el infante al viejo, a la producción, a un hábito y disciplina de trabajo?

¿Por qué ‘los socialismos’ no crean programas y condiciones para llevar la pobreza a una producción independiente y libre? ¿Por qué se privilegia las llamadas medidas solidarias y no se ayuda y prepara con dirección al vivir sin ataduras?
Sancho, ¡mientras estén vigentes las leyes espejito y mortadela la pobreza seguirá sobreviviendo en la misma miseria impuesta!

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