Despojo acordado

La Corte Internacional de Justicia nació a la sombra del reparto mundial entre países vencedores creadores de la ONU y sus multilaterales antidemocráticas, antisoberanistas. Instituyen innovaciones jurídicas positivas internacionales, con el interés de “domar a la bestia”: la soberanía, “sospechosa habitual de los conflictos internacionales” (Kelsen), tesis de la domestic analogic asumida como suprapoder en el orden internacional, socavando los Estados Nación.

Otra de sus emboscadas está servida: el próximo 30 de junio a petición de Guyana-UK la CIJ decidirá si procede o no la reclamación Venezolana de 159.542 km2 despojados por la Corona Británica en 1899. Curioso que la CIJ decretara el 17 de marzo de 2020, según resolución conjunta y con anticipación, la “suspensión indefinida de todas las audiencias y actividades que allí cursan” por el covid-19, sin embargo nos convoca a una “audiencia telemática”, violentando garantías y principios fundamentales procesales:
seguridad y equidad jurídica, igualdad procesal, derecho a la defensa y a la tutela judicial efectiva e imparcialidad en resguardo de las partes en controversia.

Actuación deshonrosa, insensata, no equitativa ni imparcial de la CIJ, con una audiencia “inaudita parte”, auspiciada no sólo
por Exxon Mobil, sino por Guyana Goldfield de Canadá, Shell de Holanda, China National Offshore Oil Company y la compañía Anadarko, cuyo lobby se pone de manifiesto en favor de Guyana UK.

Violan sus Estatutos y Reglamento al dejarnos en situación de “desigualdad procesal”. Debemos denunciar y oponernos por escrito a la audiencia, como cuestión preliminar a decidir, incluso ante el Consejo de Seguridad y recusar a los 15 Magistrados, revisando la medida por manifiesta desigualdad.

Peligro inminente, pues de acuerdo al artículo 60 de sus Estatutos, la sentencia sería definitiva e inapelable, sirviendo de título pre constituyente de derechos territoriales a Guyana UK, aplicando la Doctrina de la “dominación política para adquirir territorios” o colonización, base del ilegítimo Laudo de 1899.

Nos corresponde históricamente exigir soberanía sobre el Esequibo: hoy está en peligro de perderse gracias a un proceso judicial amañado y una defensa técnica tímida. ! Alerta venezolanos y venezolanas, alea jacta est, la suerte está echada!

Constituyente

Enlaces patrocinados