Docencia en crisis

15 de Enero: Día de la Maestra y el Maestro, personajes clave en el desarrollo de un país. Lamentablemente, la celebración nos llega en medio de una crisis multicausal que se ha llevado por delante muchos logros que creíamos estables y muchos proyectos que considerábamos factibles. Una de las áreas más afectadas ha resultado la de la educación, en particular la oficial. Entre otros daños, la dramática caída en los ingresos del Estado ha implicado el derrumbe de la profesión docente en las escuelas públicas: un maestro o una maestra no puede vivir de lo que gana en su labor. Y las perspectivas de construir un buen futuro en la docencia son muy inciertas. Se necesita con la mayor urgencia cortar este decurso: debe evitarse que se sigan acumulando los años de catástrofe pues ello podría exigir luego décadas para una recuperación. Cuanto más se prolongue el declive menos probable es que se reincorpore el estudiantado que deserta, ni que regresen las y los docentes que emigran, ni que las educadoras y los educadores vuelvan a asumir su labor de modo central, como una verdadera profesión.

Pueden ayudar algunas medidas de emergencia. Por ejemplo, ofrecer bonos que complementen el magro sueldo, bonos de al menos 10 dólares mensuales. También, dedicar al magisterio y al personal del área de salud pública todas las viviendas que el Estado les pueda construir durante los próximos tres años. Y potenciar el funcionamiento del Ipasme.

Pero, más allá, hay que salir de la crisis. El liderazgo político de las diversas tendencias tiene que llegar a convenios razonables, que permitan a Venezuela avanzar por una senda de producción, bienestar y oportunidades. Tenemos recursos naturales, una población dinámica de cierto nivel educativo, una infraestructura industrial y de servicios que se puede optimizar, miles y miles de escuelas…

Maduro dice que quienes lo adversan, aquí y en el extranjero, deben reconocer que los del Psuv “son de verdad”. Es decir, que son una organización política con millones de seguidores y no una camarilla. Así mismo, también la oposición a su gobierno es “de verdad”. Lo que queda es respetarse y convivir en paz y democracia, abriendo nuevos caminos de forma justa mediante las ocasiones para decidir que nos ofrece la Constitución: elecciones y referendos.

@AuroraLacueva

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