El acuerdo de Ginebra

Deseamos recordar algunos aspectos de este fundamental Acuerdo celebrado entre el Reino de la Gran Bretaña y la República de Venezuela el 17 de febrero de 1996. Decimos fundamental porque el mismo permitió revivir la histórica reclamación de Venezuela del territorio Esequibo, conformado por más de 150.000 Kms². Se previó que más adelante se incorporarían los dos representantes de la Guayana Británica al esta obtener su independencia el 26 de mayo de 1966.

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El acuerdo de Ginebra concretaba la legítima e histórica reclamación de Venezuela de ese territorio que le había sido despojado en el funesto Laudo de Paris de 1899, viciado de enormes irregularidades, tal como luego fue denunciado por Venezuela de diferentes formas y en repetidas oportunidades.

El conductor de la negociación por parte de nuestro país fue el canciller Ignacio Iribarren Borges. Entre el equipo negociador figuraba el Dr. Figueredo Planchart en rango destacado. El presidente de Venezuela en esa histórica fecha era el Dr. Raúl Leoni, casualmente nativo de la región guayanesa.

La firma del acuerdo es un logro enorme de la diplomacia venezolana, quizás el de mayor relieve en la historia. Demostró la persistencia de la legítima reclamación nacional y recibió el espacio de la perspectiva de obtener la justa y fundada territorialidad del Esequibo.

El Acuerdo de Ginebra, como es de suponer, tiene cláusulas sustanciales y de procedimiento. No cabrían en el corto espacio referirse a ellas en detalle. Bueno es decir que los cuatro años otorgados a la Comisión Mixta que lo iba a materializar culminó su término sin llegar a un acuerdo satisfactorio, motivo por el cual, como estaba previsto, el Secretario General de la ONU, quedaba facultado para escoger la vía más idónea prevista en la carta de la ONU entre los medios de solución de controversias pacíficas.

También es de señalar que al no lograrse el Acuerdo en el término estipulado de cuatro años se acudió a una extensión del mismo fijada en el Protocolo de Puerto España, el cual tampoco resultó suficiente para conseguir un Acuerdo entre las partes negociadoras.

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Una premisa fundamental del Acuerdo de Ginebra resulta la concepción formulada por Venezuela del carácter írrito y nulo del Laudo de Paris del 99 penetrado de una enorme ilicitud fundada en el fraude de la decisión favorable a Gran Bretaña, por los acuerdos interesados y amañados de los jueces que dictaminaron el insólito laudo favorable a esa potencia, precisamente en una mesa integrada por representante de potencias mundiales de ese entonces.

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