El caso Barinas es grave

A pesar de las positivas opiniones emitidas tanto por la observación nacional como la internacional sobre las megaeleciones, en las que se considera a nuestro sistema electoral automatizado como a uno de los mejores del mundo, es bastante lamentable (nada es perfecto) que en el proceso electoral realizado el día domingo 21 de noviembre de 2021 se haya presentado el curioso y negativo “Caso Barinas”.

Resulta que luego de una dura y disputada batalla electoral para la obtención de la gobernación, se ordenó la suspensión del reconteo y totalización de los votos que se estaban efectuando en un lugar diferente (Caracas) a donde se realizaron originalmente (Barinas). A continuación, los comicios en la entidad llanera fueron anulados por una decisión tomada por la Sala Electoral del Tribunal Supremo de Justicia, lo que llevó al Consejo Nacional Electoral a realizar una nueva convocatoria electoral regional para el día domingo 9 de enero de 2022.

Lo cierto es que han surgido nuevas interrogantes y algunas interpretaciones políticas sobre un enredo jurídico-político que nunca debió ocurrir. El epicentro del asunto es que una persona inhabilitada políticamente no podía inscribir su candidatura a la gobernación. Pero lo más grave es que los organismos competentes no hayan rechazado la inscripción de esa candidatura.

Ha comenzado a rodar un comentario político según el cual producto de los diálogos en México entre el gobierno y sectores de la oposición, se acordó “levantar” la inhabilitación política a varios dirigentes opositores que querían ser candidatos a varias gobernaciones.

Sin embargo, hay un hecho concreto: la Contraloría General de la República no dejó sin efectos jurídicos esas inhabilitaciones políticas y en el caso de que se pudiera hacer, ¿por qué no se hicieron?

Para el enredo de Barinas hay una respuesta cuando se sospecha que dejaron que se inscribiera Superlano porque con la imagen negativa que tiene por todo lo sucedido con el escándalo en que el que estuvo involucrado por una noche de locura en Cúcuta y por ser la tierra del comandante eterno, Hugo Chávez, era fácil ganarle hasta por paliza. Pero. ¡sorpresa!, los resultados electorales no salieron como se esperaban.

Y la repetición de esas elecciones deja un mal sabor.

Politólogo.

 

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