El diálogo no debe parar

Lamentable que el Gobierno suspendiera el diálogo en México por el caso Saab. Creemos que este diálogo, bien conducido, puede dar frutos apreciables a corto plazo, en beneficio de toda la población venezolana. Y a mediano plazo puede ofrecer soluciones a la crisis. Aunque surjan problemas y enfrentamientos, el diálogo siempre debe seguir. Más si, como en este caso, el grave suceso ocurrido escapa de las manos del sector opositor: ellos no pintan nada o casi nada en el asunto Saab. Todo depende de decisiones del Gobierno de EEUU, a las cuales puede responderse dignamente de otras maneras. De hecho, el Gobierno de Maduro ya está desarrollando algunas de esas respuestas alternativas, que no afectan al diálogo.

Entre las venezolanas y los venezolanos hay demasiada gente pasándolo demasiado mal como para que posibles iniciativas a su favor se queden en el limbo, debido a un constante tira y afloja a cargo de los involucrados en las negociaciones. Consideramos que los actores nacionales, los que son de aquí, Gobierno y oposición, pueden y deben llegar rápido a ciertos acuerdos mínimos en beneficio de todos nosotros. Por ejemplo, el manejo conjunto de activos en el exterior puede permitir mejorar en pocos meses la situación de ambulatorios y hospitales.

Otros acuerdos entre las partes pueden abrir el acceso a recursos en el Fondo Monetario Internacional a los que tenemos derecho, y que hoy se nos niegan con el cuento de “los dos gobiernos”, recursos que es posible utilizar para comprar vacunas y acondicionar escuelas. Así mismo, las transacciones posibilitarían solicitar préstamos blandos de organismos regionales e internacionales, con los cuales mejorar servicios de agua y electricidad de algunas localidades. No se trata de pactos de cogobierno: serían acciones conjuntas de emergencia, muy focalizadas y limitadas en el tiempo.

Abrirían oportunidades que sería factible concretar este mismo año, a fin de aliviar situaciones muy difíciles que millones y millones de personas están viviendo hoy. No es lo mismo un diálogo entre dos países diferentes en guerra a un diálogo entre connacionales en una crisis que no implica guerra. Estamos en el segundo caso y esperamos de las partes que en su disputa eviten sacrificar el presente y el futuro de su propio país.

(@AuroraLacueva)

 

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