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El Gas Metano para el uso doméstico y el desarrollo del país

El gas metano, distribuido en redes, conocido como “gas doméstico directo” e implantado en algunas ciudades del país desde el siglo pasado, no ha logrado el objetivo de masificar su distribución, a pesar de ser un elemento importante para el suministro de energía a la población y de disponer en el país del gas suficiente y de una estructura de distribución que cubre gran parte del territorio.

El consumo del “gas doméstico” en el año 2017 fue de 0,4 millones de metros cúbicos por día, esta cantidad es despreciable frente a los 420 millones de metros cúbicos por día que se suministran al mercado interno.

Los esfuerzos realizados, hasta ahora, se han enfrentado a la gran dificultad de la construcción de las redes de distribución de gas con fines domésticos (rotura y reposición de pavimentos y aceras, reubicación de otros servicios, etc.), lo que incide en altos costos de instalación en las ciudades urbanizadas y con alta densidad de población, ocasionando que se declaren desiertos gran cantidad de procesos de licitación para la construcción de esas redes, una de las causas del incumplimiento de las metas radica en la conceptualización del uso del “gas doméstico”, el cual ha sido considerado que debe llevar gas a las cocinas de los hogares exclusivamente.

De los informes de gestión anual de PDVSA y del informe del comisario de 2017 se obtiene que a finales del año 2017 existían 458.000 usuarios de gas doméstico en el país, más del 90% concentrado en la región capital; en el 2015 habían 454.000 usuarios, lo que significa que en 2 años solo se lograron incorporar 4.000 hogares.

Esta situación es consecuencia del enfoque del proyecto de gasificación de ciudades que toma en cuenta un solo aspecto de las necesidades de la población, la cocina, por lo tanto la gasificación de ciudades debería ser redefinida para considerar el gas metano como elemento para la elevación del Índice de Desarrollo Humano (IDH) al utilizarlo para suministrar con la misma red, energía para el desarrollo de pequeñas y medianas industrias y para el mejoramiento de los servicios, y por lo tanto priorizar su uso en las poblaciones del interior de la República de bajo IDH, que solo tienen como fuente de energía el Gas Licuado de Petróleo (GLP).

La concepción del gas doméstico directo, al implantarse en las poblaciones de bajo IDH, no debe limitarse a la instalación de tuberías de gas y debería planificarse para colocar en la misma ruta o excavación, todos los servicios básicos de la población: electricidad, agua potable, telecomunicaciones, pavimentación de calles. Eso significa que hay que planificar el desarrollo local de forma integral.

Los proyectos de suministros de gas metano a las poblaciones no deben ser tarea de una sola organización, es necesario incorporar en su ejecución, a las autoridades locales, a los ministerios relacionados con el desarrollo de la región, a las organizaciones populares y a las organizaciones responsables de suministrar otros servicios básicos: agua, electricidad, telecomunicaciones. Seguir intentando realizar estos proyectos con la iniciativa de una sola organización, significaría seguir la ruta transitada hasta ahora, que ha sido infructuosa.

Al considerar el gas distribuido en redes como base para el desarrollo, implica dimensionar la infraestructura para que permita alimentar servicios que requieran energía tales como centros de salud (agua caliente, aire acondicionado), instituciones educativas, comercios (panaderías, lavanderías populares, etc.), hotelería, pequeñas industrias e incluso implantar sistemas de transporte público que utilicen autobuses dotados de motores para funcionar exclusivamente con gas comprimido y por supuesto suministrar gas a los hogares.

Hay que considerar que en el futuro, la producción de GLP en el país tenderá a disminuir por efecto de la declinación de la producción de petróleo y disminución del contenido de líquidos del gas asociado a la explotación de crudos livianos y medianos en el oriente del país (en el Zulia actualmente no se producen líquidos del gas natural y tardará varios años en recuperarse). La producción de propano y butano, componentes más importantes de GLP disminuyó 20% entre 2013 y el 2017, pasando de 90 a 56 mil barriles por día. De continuar esta tendencia, nos convertiremos en importadores de propano.

Actualmente producimos GLP solamente en el complejo José Antonio Anzoátegui, y en la medida que se recuperen las refinerías se producirán pequeñas cantidades sobre todo en el Complejo Refinador de Paraguaná (CRP).

Cambiar la conceptualización del uso del gas doméstico requiere un esfuerzo de planificación multidisciplinaria, que tome en cuenta el Índice de Desarrollo Humano, las cercanías de las poblaciones a los gasoductos o fuentes de producción de gas y las potencialidades para el desarrollo de la población, bien sean de índole industrial, agrícola, pesquero, ganadero, etc.

El estado Venezolano otorgó licencias para la producción de gas en el año 2001 a la empresa Ypergas para la explotación del campo Yucal Placer en el estado Guárico y en 2007, para explotar los yacimientos de Copa Macoya cerca de la población de Tucupido en el Estado Guárico y el de Quiriquire en el estado Monagas. Estas licencias producen en el orden de 10 millones de metros cúbicos al día, y están obligadas a invertir en proyectos de desarrollo social el 1 % del valor de la facturación anual por la venta del gas natural a PDVSA, en función de las fórmulas de precio establecidas en los términos de las licencias. El monto anual de estas inversiones estaría en el orden de 5 millones de dólares que podrían utilizarse para la instalación de redes de suministro de gas para las poblaciones cercanas.

En la faja Petrolífera Hugo Chávez disponemos de fuentes de gas natural, que están dispersas y se queman o ventean a la atmósfera (año 2017), 11 millones de metros cúbicos al día de gas, es decir 22 veces el consumo de “gas doméstico directo” de todo el país. Parte de este gas podría ser utilizado en las poblaciones de menor IDH bien sea con la construcción de gasoductos en aquellas poblaciones situadas en las proximidades a los sitios de producción (Ejemplo: San Diego de Cabrutica) o con los denominados gasoductos virtuales que consisten en conjuntos de bombonas que almacenan el gas a alta presión y se transportan en remolques. Estas bombonas se pueden instalar en una comunidad y se conectarían a una red de distribución y los remolques se irían rotando a medida que se consume el gas. Esto disminuiría considerablemente los costos de distribución e incrementaría el bienestar de la población. La tecnología no es nueva y se utiliza en Argentina, Colombia, Perú y otros países.

Nuestro sistema de distribución de gas cuenta con más de 5.000 km de gasoductos que conectan desde Güiria en el oriente hasta Maracaibo en el occidente, y desde Puerto Ordaz en el sur hasta la isla de Margarita en el norte, alrededor de estos gasoductos existen gran cantidad de poblaciones con bajo Índice de Desarrollo Humano que podrían incrementar su nivel de vida si recibieran energía a través del gas metano, siempre enmarcado en planes de desarrollo locales.

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