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El “magistrado”

Me envían una nota de El Nacional: “TSJ en el exilio está sin financiamiento del gobierno interino: tiene cuatro años sin recibir recursos”. Así lo denuncia el “magistrado” Rafael Antonio Ortega, designado en un proceso írrito por los diputados de la Asamblea Nacional, cuya acción ilegal e infausta caducó en enero. No ha sido beneficiario del financiamiento pero aún lo espera. Mientras tanto, en palabras del “magistrado”, él y sus colegas “trabajan en Uber, delivery, [como] camioneros, montacargas, cajeros, mensajeros, limpiando casas”, aunque siguen laborando en doble turno, por “la restitución del Poder Judicial en Venezuela”.

La denuncia del “magistrado” llama la atención: mediante una comunicación del “gobierno interino” se les participó que “la OFAC aprobó recursos para el funcionamiento de la Asamblea Nacional elegida en 2015, la oficina de la Presidencia Interina” y otras comisiones, pero parece haber olvidado al magistrado y sus colegas. Para quien no lo sepa, la OFAC es la Oficina de Control de Activos Extranjeros (Office of Foreign Assets Control) del Departamento del Tesoro de Estados Unidos.

En medio de la lluvia de calamidades que ha arrojado sobre nosotros la agresión del gobierno de Estados Unidos, muchos no han entendido que la cosa funciona así: el “gobierno interino” presenta un presupuesto a la OFAC y esta oficina decide qué gastos autoriza, es decir, cuánto del dinero venezolano retenido ilegalmente en la Reserva Federal de los Estados Unidos entregará a los solicitantes. En otras palabras, ese gobierno imaginario funciona bajo el permiso y el financiamiento de una oficina de un gobierno extranjero, que utiliza para ello fondos bloqueados a Venezuela. Quien pone el dinero (aunque no sea suyo) pone la música. 

Ese presupuesto llegó en 2021 a 152,3 millones de dólares. 23 millones y medio dirigidos a financiar “actividades de formación, organización y apoyo al activismo” para la desestabilización del orden constitucional; más de 16 millones para remuneraciones y gastos de las falsas autoridades, 4 y medio millones para publicidad.

Cipayos era el nombre de los soldados de la India al servicio del imperio británico, contra su propio pueblo. Para que el colonialismo sea viable hace falta el servilismo de quienes, sin vergüenza alguna, se ponen a su servicio.