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El Poder Ejecutivo y la descentralización

La Presidencia de la República por su amplia estructura es la máxima hacedora de las políticas públicas en el país. Ella es el principal representante de la organización ejecutiva del sistema de gobierno. Le corresponde direccionar esas políticas hacia los Estados, por lo cual debería tener en cuenta las perspectivas de los factores regionales en esa dirección. A tal efecto dispone del equipo ejecutivo del Consejo de ministros y de éstos en función en el objetivo de la distribución de los recursos que harán efectivas esas políticas y planes.

A tal efecto es elemental que debe tener una relación institucional por vía de ese equipo ejecutivo con los Estados, en cabeza de los gobernadores como órganos principales de la actividad administrativa estadal, de acuerdo a las materias que atienden los ministerios e institutos autónomos nacionales. Con ello se plantearía una relación dinámica entre el nivel nacional y el estadal-regional en la que van a interactuar en forma permanente y no sólo al momento de la entrega o traslado de los recursos hacia los estados.

Ese traslado viene justificado por los proyectos presentados por los gobernadores, en los que estos disponen, en su carácter, de la distribución específica y al día, documentada, que se enlaza con la de organismos nacionales. Es pues, el Gobernador un agente activo y coordinador en el espacio estadal de los diversos sectores que tienen esa vida dinámica. No será un simple receptor sino un programador, lo cual es importante en la generación de los productos de variada naturaleza en la entidad. Es un protagonista autónomo que transcurre por los procedimientos jurídicos previstos en normas y en la Constitución Estadal. Se trata de investirlo de la máxima legitimidad en su función de conducción.

Se pretende que el gobernador tenga poder de disposición, como ejecutivo en la dinámica de circulación del ingreso que le corresponde, gracias a las figuras del situado constitucional y de las asignaciones económicas especiales.

El proceso descentralizador viene a ser un mecanismo corrector entre el gran aporte que realizan los estados al ingreso nacional y lo que en definitiva reciben del presupuesto público. Son cantidades cuantiosas que en definitiva no son compensadas y afianzan el exagerado centralismo en poder de la nación, lo cual tiene que erradicarse en pro de un equilibrio institucional. Ello también es esencial al éxito de la descentralización progresiva.