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El rostro oculto del diálogo político

Después de los terribles desastres (Venezuela, 2017) ocasionados por las tristemente famosas guarimbas lideradas por grupos opositores radicales, comenzaron a surgir opiniones de analistas políticos en las que se sugería que, luego de haberse alcanzado cierta “paz en las calles”, en todo el territorio nacional y en especial en Caracas era extremadamente necesario lograr un ambiente adecuado para reencontrar a los sectores políticos venezolanos y establecer mecanismos de diálogo político que permitieran “minimizar” los efectos perversos de una radical polarización entre chavistas y antichavistas caracterizada por una militante intolerancia política y el no reconocimiento mutuo y legítimo. Un ambiente fundado sobre la existencia formal y real de un gobierno y de una oposición que deben de aceptarse y funcionar como pesos y contrapesos institucionales y equilibrados para otorgarle fluidez y convivencia democrática al sistema político venezolano.

Y a lo largo de estos últimos cuatro años, se han realizado varios intentos de diálogo político y mesas de negociación, tanto dentro como fuera del país. Pero hasta ahora los resultados para beneficio del país han sido bien escasos, pero con unas importantes excepciones:

Elecciones parlamentarias, nombramiento de un nuevo Consejo Nacional Electoral y las megaeleciones del 21 de noviembre del 2021, en las que todo conduce a revisar la realidad social concreta del país y a evaluar el balance sobre lo logrado hasta ahora por los diálogos políticos, que no han llenado las expectativas generadas por estos encuentros entre los que piensan políticamente diferentes.

Esto lo hace a uno realizar las siguientes interrogantes: ¿Qué ha pasado con las mesas de diálogo y negociación política? ¿Cuáles han sido las verdaderas razones de sus fracasos? ¿No será que hay un sector político que solo quiere llegar al poder sin diálogo? ¿No será que ninguna de las partes políticas está de acuerdo en llegar a un acuerdo? ¿No hay puntos intermedios en los que puedan ceder?

El punto de inflexión: es necesario quitarle las máscaras a los rostros que dialogan y sentar en una mesa de negociación al gobierno de Venezuela y al de los Estados Unidos, en la que deben resolverse las sanciones y los bloqueos.

Politólogo.

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