InicioOpinión¡Elecciones libres ya!

¡Elecciones libres ya!

¡ Claro que ya!, en Venezuela todos y todas hacemos esa exigencia; dimos la orden en 1999, cuando aprobamos la Constitución vigente y hemos velado celosamente porque se nos obedezca como soberanos que somos. Ejercemos nuestra soberanía con tanta confianza en nuestra capacidad de conservarla, defenderla y ampliarla, que no tenemos ningún problema en compartirla con la gente que ha venido de fuera buscando cobijo. Los hemos hecho compañeros de alimento, bebida, cuido, remedio y, también, de decisiones electorales de acuerdo a nuestras leyes.

Quienes viven su vida en este país pueden ejercer la ciudadanía. Quienes están de paso, de seguro son turistas, estudiantes, diplomáticos o vienen en una respetuosa misión de observación electoral. Les tratamos con respeto, cariño, calidez y hospitalidad deseando que regresen o persuadiéndolos a que se queden y se traigan a su familia y amigos, mostrándoles que Venezuela tiene con qué vivir una vida feliz.

Tenemos una tradición viva de democracia comunitaria de 14.000 años. Hace 529 años los invasores por orden de la monarquía española, trucaron ese camino para apropiarse de todo. Trajeron gente africana esclavizada que también tenían la costumbre salvaje de decidir sus asuntos colectivamente. Sometiendo injustamente a un poder único y absoluto a millones de personas libres, durante 300 años. Despojándolos de cuerpo, alma y tierra. Pretendiendo arrancarles la voluntad de vivir, sin poder vencer su resistencia y rebeldía.

Con la Independencia se logra vencer la opresión foránea y se asoma un proyecto liberador. Pero el engendro dominador ya estaba incubado y el proyecto bolivariano fue derrotado en 1830. Durante dos siglos, a partir de 1810, el pueblo debió proseguir sus luchas para lograr igualdad, libertad y justicia. Romper con la hegemonía del voto excluyente, racista, clasista, sexista y machista ha sido una victoria popular de la Revolución. El incuestionable sistema electoral venezolano y la heroicidad democrática de las autoridades del Poder Electoral durante estos años constituyen garantías de transparencia.

El pueblo, es el supremo custodio del sufragio incluyente, es la fuerza motora para trascender el voto como hegemón de la soberanía. Habrá que recorrer la mirada por la tradición comunitaria, el presente perfectible y el futuro de pluriversidad democrática. Por ahora: ¡Ya hay elecciones libres!