InicioOpiniónEn una maleta

En una maleta

Conversando recientemente con una persona próxima a emigrar, le inquiero sobre sus expectativas y me sorprende su escueta respuesta. “En una maleta he empacado memorias y recuerdos del pasado, la dolorosa decisión del presente y los miedos sobre el futuro”.

Decisión aparentemente personal y/o familiar que se inserta en un proceso migratorio impulsado por fuerzas diversas. La situación del país y el juego geopolítico; la historia personal, las condiciones de vida objetivas y subjetivas. Sin obviar las narrativas políticas y transmediáticas; suerte de relatos pendulares que oscilan entre flujo migratorio intrarregional y proceso diaspórico, éxodo y desplazamiento masivo de connacionales.

Las corrientes migratorias de la región, caracterizadas por una estructura geográfica de orígenes y destinos, presentan un renovado dinamismo y cambios en el patrón migratorio intrarregional. Imperaban dos subsistemas migratorios tradicionales: Argentina y Venezuela en tanto principales países de destino de América Latina y el Caribe. El uno fungía de receptor histórico del Cono Sur, mientras Venezuela era el destino de países andinos; siendo México y Colombia los emisores principales.

Recientemente ha cambiado tal patrón intrarregional y Venezuela ha visto modificado su tradicional papel de receptor, para constituirse en país emisor. Proceso caracterizado por un elevado protagonismo regional; fuerte exposición y visibilidad de los migrantes que, dada su situación legal, se ven insertos en mercados de trabajos precarios y colocados en situaciones de alta vulnerabilidad. Maximización de prejuicios y surgimiento de discursos antimigratorios, específicamente antivenezolanos, en tanto supuestos responsables del incremento de niveles de delincuencia y amenaza a la seguridad nacional de países receptores.

Ante el discurso que solo los nacionales tienen derechos, las narrativas alimentan reacciones negativas de estigmatización, discriminación, y xenofobia. Estudiosos del tema afirman que la xenofobia tiene sus raíces emocionales en los prejuicios etnocéntricos, indistintamente de posibles experiencias negativas con los inmigrantes. Xenofobia y etnocentrismo vendrían a ser las caras de una misma moneda.

De abiertos receptores y alta convivencia intercultural a “venecos y basura”… La maleta vacía.

@maryclens

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí

Artículo anterior
Artículo siguiente