Esequibo nuestro

Camuflado en el polo corporativo transnacional y las multilaterales, el neo imperio(ius Novus) acumula un poder económico, superior al de los Estados Nación. Sin legitimidad devasta democracias y repúblicas, concentra riquezas y genera la periferia de pobres desterrados, destinados a sobrevivir con dosis mínimas. 

Hoy, escondido detrás de la ONU, Corte Internacional de Justicia, Exxonmobil, y de posiciones irreconciliables entre Guyana-UK y Venezuela respecto al Esequibo, trama y ejecuta el plan para concretar un despojo histórico.

 El Acuerdo de Ginebra de 1966, encasilló la reclamación y convirtió el procedimiento, “en un tornillo sin fin”, al que por más vueltas dadas, no lograremos sacar del mismo punto en que empezamos. Sin ir al fondo del asunto, sólo recoge la declaración unilateral de Venezuela: el Laudo es nulo e írrito, mientras Guyana-UK responde: demuéstrennos que el Laudo es nulo e írrito” (Lara Peña).

Mientras mantiene “soberanía” concreta sobre territorio venezolano, unilateralmente decidió dirimir el diferendo limítrofe en la CIJ, imponiéndonos un juicio sin garantías del debido proceso, con riesgos de perderlo, fracaso  estruendoso y devastador para la Nación y generaciones futuras.

Al protestar sin fuerza ni habilidades, aceptamos tácitamente la estrategia de corporaciones mineras y petroleras, detrás de la política exterior de Guyana-UK, retrotrayéndonos al desastroso Laudo Arbitral de 1899 y sus nocivos efectos.

Soberanía significa independencia. Un estado soberano no reconoce ningún poder superior sobre su propio gobierno ni compromisos legales internacionales que comprometan o socaven la Constitución y la integridad territorial.

El despojo planificado de Guyana-UK a través del juicio amañado en la CIJ,  demuestra la necesidad de un giro radical hacia el realismo político en las relaciones internacionales. Si principios de negociación y cooperación entran en conflicto con el aumento del poder e interés nacional, deben primar los últimos e imponerse la realidad geopolítica y el interés nacional.

No hay casa común que valga como pretenden hacernos creer desde la ONU, menos para saquearnos. Tenemos la obligación imprescriptible de defendernos en el terreno que sea y como sea. No se equivoquen: El Sol de Venezuela nace en el Esequibo.

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