Espejismo y tragedia

Los venezolanos que salieron del país y ahora regresan son personas que pasaron por el espejismo de la emigración y hoy enfrentan la tragedia de estar contagiados o estar huyendo del Covid-19.  El fenómeno de la emigración desde hace tiempo es muy complejo, porque es de sufrimiento, de derechos humanos, de los derechos de la persona y los derechos del ciudadano que se distancian. 

En Venezuela, donde el venezolano es poco dado a emigrar, el fenómeno de la emigración apareció, en plena crisis, como un espejismo, empujado por la necesidad de mejores condiciones de vida y por la inducción a emigrar perpetrada en ellos por unos con el fin de lucro; pero también por intereses políticos de otros que buscaban crear el caos y la desestabilización del Gobierno y del poder popular chavista.

Muchos salieron hacia el Norte y otros, los más vulnerables social y económicamente, buscaron hacia el Sur países como Perú, Ecuador, Chile y Colombia. La mayoría de ellos fueron engañados, le pintaron otro país de bienestar, de trabajo y de buen vivir. Bajo ese engaño, de cosas y “paraísos” que no son verdades, o de trabajos bien remunerados, fueron instigados a emigrar. Por supuesto, se produjo una ilusión fraudulenta de buen vivir. La víctima, atraída por ese “algo” convertido en esnobismo, creyó lo que oyó y pagó el engaño. Todo termina en delito de fraude en emigración. 

La ansiedad de salir y conseguir un “buen vivir” fuera de su tierra, fue en vano. No hubo el “trabajo bien remunerado”, y mucho menos el buen vivir; todo lo contrario, tuvieron que soportar maltratos, discriminación y xenofobia. Pero lo más grave, en términos de tragedia, es ahora la pandemia de Covid-19 que los afecta en esos países, su contagio y la indefensión de su salud por la falta de asistencia médica y la carencia de recursos económicos de los inmigrantes para una prueba de Covid-19 o un tratamiento médico. 

Los venezolanos que se fueron, vuelven a su país en un largo peregrinar buscando las fronteras, en medio de la desesperación de estar contagiados y no poder tener la certeza de ese contagio. Esa es la tragedia. Por ello está el Gobierno venezolano para atenderlos en la protección de la salud y de su vida, sin costo alguno, porque la salud en un proyecto socialista es protección gratuita y protegerla es deber del Estado, especialmente ante ese realismo conmovedor de espejismo y tragedia. No hay otra verdad.

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