Eutanasia (1)

¿A favor de la eutanasia, o contra ella? No es cosa común: ese importante conflicto de opinión no puede expresarse en cifras proporcionales sacadas de “pro” y “contra” a partir de los bloques tradicionales. Izquierda o derecha política, hombres o mujeres, creyentes o increyentes, conservadores o liberales. La verdadera división tiene lugar en la comprensión de conceptos más amplios, tales como dignidad y respeto a la libertad. Y por otra parte, es de reconocer: los argumentos válidos se encuentran en los dos lados de la frontera entre el sí y el no.

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Respetar la dignidad de la persona humana que vive una situación es, de parte y otra, un principio de la discusión. Pero, ¿en qué obedece esta obligación de respeto al enfermo? ¿Al hecho de su grave sufrimiento físico o psicológico? Así opinan los partidarios de la eutanasia. La situación de enfermedad pesada generaría una “degradación” que se tornaría indigna del estatuto de la persona humana, la cual perdería su dignidad de tal.

Creo que esta opinión es gravemente equivocada. La dignidad de la persona no depende de ninguna situación concreta en la enfermedad, sino de su estatuto irreductible de miembro de la comunidad humana. Es lo que los filósofos afirman cuando reconocen que la dignidad humana es de naturaleza ontológica. No se encuentra disminuida por las circunstancias de pérdida de salud o conciencia, en ningún momento de la vida. La dignidad no puede perderse. Podemos tener comportamientos que ofenden la dignidad humana. Podemos vivir hiriendo nuestra propia dignidad, pero no perderla.

Los partidarios de la eutanasia evocan en segundo lugar el principio de la autonomía de la persona, para afirmar que no se puede impedir a alguien que está en gran sufrimiento, de ejercer su “derecho de elección” y, en ese caso, el derecho de darse o solicitar la muerte. Otro error. La autonomía de la libertad humana nunca es total. Ella se vive en el seno de una comunidad, en la cual todos los actos son interdependientes. Por lo tanto, nunca soy el único “propietario” de la vida que recibí. Durante toda la vida será un ser de relación. Este mismo principio se aplica también a la mujer embarazada.Volveremos próximamente a esta importante idea.

Sacerdote de Petare

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