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Filantrópica racionalidad

Durante el período colonial se va gestando una mentalidad dominante patriarcal, una masculinidad hegemónica que se normaba en las Leyes de Indias y la legislación eclesiástica.

Las Constituciones Sinodales de 1687 define quién es un padre de familia y cuáles son sus derechos y obligaciones. Un padre de familia no es cualquiera que tenga hijos, sino un blanco privilegiado dueño de casa solar, de tierras y esclavos. Casado con hijos que debe cuidar. Todos están bajo su autoridad, y se respetan las leyes del Estado y de la Iglesia.
Están al cuidado de esclavizados e indios quienes está considerados como niños. Es toda una ideología de dominación a favor de los hombres de la clase privilegiada que los hace estar por encima de mujeres, hijos, esclavizados, indígenas e incluso jornaleros libres de cualquier calidad.

El asunto es que esa mentalidad de raíz medieval, traída de España supuestamente obliga a los padres de familia a mantener, vestir, cuidar, enseñar en religión y lengua a todos sus dependientes. Y no termina como cualquier sistema de valores, con la Revolución Independentista.

A lo largo de la colonia y en el siglo XIX esas estructuras mentales tradicionales se mezclan con la racionalidad moderna capitalista. Una racionalidad de menor costo y mayor beneficio. José Antonio Páez es un modelo ideal de cómo se incorporan ambas mentalidades. Ya sabemos que incluso era llamado Taita.

Pero en 1848 escribe unas opiniones para la libertad de los esclavos. Allí afirma que un pueblo no puede ser libre si en su seno tiene esclavos. Dedica unas pocas palabras a la argumentación de principios y la filantrópica posibilidad de la libertad. Pero la mayor parte es una demostración matemática de cómo tener esclavos era mal negocio.

En síntesis, un propietario de 500 esclavos a un costo de 300 pesos ganaría con el producto de su trabajo unos 1.400 pesos, pero si pusiera los 15.000 pesos a interés de 12% ganaría 1.800.

Eso sin contar con el riesgo que representa que una epidemia merme su capital en esclavizados y además, las ganancias serían menores por los gastos en vestido, medicinas y las pérdidas por fugas, enfermedades y 164 días libres de trabajo.

La solución y las ventajas para el país se lograrían indemnizar a los propietarios, solicitando un empréstito para pagar 4 millones de pesos por 20.000 esclavos.

La libertad y la filantropía como ideología de la racionalidad capitalista. Nada nuevo.

1 COMENTARIO

  1. QUE ADEMAS , EL ESCLAVO NACIDO Y CRECIDO EN SOMETIMIENTO POCO PODIA TENER DE EMPRENDEDOR , Y ES ENTONCES DONDE SE LE CONTRATABA COMO EMPLEADO , SE LE PAGABA MISERIA Y EL EMPLEADOR SE DESENTENDIA DE CASA , COMIDA , ROPA , ENFERMEDAD ETC . SEGUIA SIENDO ESCLAVO PERO SUS GASTOS SE LOS CUBRIA CON SU MISERO SUELDO , IGUAL QUE HOY DIA.

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