Generación del bloqueo

Son todos los niños y jóvenes que crecieron y crecen desde la orden ejecutiva de Barack Obama contra Venezuela. La marca una palabra –bloqueo- que quizás solo la oyeron los venezolanos de principios del siglo XX, en tiempos del general nacionalista Cipriano Castro y de un médico y futuro santo de nombre José Gregorio Hernández, quien solicitó enrolarse en el ejército de la patria para enfrentar “la planta insolente del extranjero”.

La historia crea el habla de los pueblos. Lo dijo Martí: “¿quién no sabe que el lenguaje es el jinete del pensamiento y no su caballo?” No es, la del bloqueo, una generación bloqueada. Por el contrario, la toma de conciencia de su tiempo y circunstancias la prepara para cosas grandes. Crece oyendo hablar de sanciones, medidas coercitivas, escasez, recompensas extranjeras por la cabeza de compatriotas, malinches, apátridas, autoproclamados, interinos, secuestro de activos, robo de barcos y amenazas militares. Crece escuchando a venezolanos pedir el bloqueo e invasión a Venezuela.

Hace unas semanas nos reunimos un grupo de mujeres y hombres para oponer el arte al bloqueo. Con Gustavo Pereira, Cecilia Todd, Roberto Malaver y Carola Chávez unimos voces para enfrentar con versos este crimen de lesa humanidad. Simple gesto o ilusión, no lo desdeñen. Así, granito a granito, Cuba ha logrado levantar un muro en Naciones Unidas y el mundo contra el imperio que también la bloquea desde hace más de medio siglo. Solo quisimos convocar a esta lucha titánica a todo el mundo: gente del canto, la danza, el teatro, la poesía, el cine, la televisión, la radio, las redes, los deportes, las ciencias, las investigaciones, las humanidades, el amor y el humor.

Escribimos, cantamos, pintamos y luchamos por esta generación que crece bajo todos los bloqueos y por los hijos y nietos de sus hijas y nietas. Siempre llega la hora de los hornos. Las estatuas de los primeros bloqueadores del planeta, reyes y conquistadores de hace cinco siglos, hoy ruedan en el mundo. La generación libertadora se alzó después de tres siglos de colonialismo. La del bloqueo no esperará tanto porque ya conoce el camino. Lo demás son tu canto y mi verso. Quise cerrar este escrito con un final que no fuera panfletario, pero me salió panfletario, qué carajo.

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