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Gente buena

Oigo al comandante Daniel Ortega el 30 de abril, en una concentración en homenaje al guerrillero y poeta Tomás Borge, líder fundamental de la Revolución Sandinista, a doce años de su muerte el 30 de abril de 2012. De Borges provoca escribir, pero escucho a Ortega nombrar a Benjamín Linder y lo busco para presentárselo a ustedes.

Era ese Benjamín Linder un tipo curioso y llamativo. Nació en Estados Unidos en 1959, después de graduarse de Ingeniero Mecánico, se fue a Nicaragua, enamorado de la Revolución Sandinista. Fue en 1983, y entonces se llevó su monociclo, porque era Linder tanto ingeniero como payaso y malabarista.

Linder se había ido a Nicaragua justo en los años en que Ronald Regan le había declarado la guerra a la Revolución Sandinista. Desde 1981, la Agencia Central de Inteligencia (CIA) entrenó y suministró armas a los contrarrevolucionarios, conocidos como los contra. Parte importante de la estrategia de los contras era lanzar ataques contra las escuelas rurales, los centros de salud en el campo y las estaciones de energía, elementos que se encontraban entre los mejores logros de la Revolución.

En 1986, Benjamín Linder se trasladó a El Cuá, un pequeño pueblo en el norte de Nicaragua. Allí reunió un equipo y pudo construir una pequeña planta hidroeléctrica. Llevó luz eléctrica al pueblo y alegría a los niños y niñas con sus dotes de circo.

El 28 de abril de 1987, Linder y dos compañeros nicaragüenses fueron emboscados por la Contra mientras trabajaban en la construcción de otra represa para el pueblo de San José de Bocay. “La autopsia mostró que Linder había sido herido por una granada y luego le dispararon a quemarropa en la cabeza”. Los dos nicaragüenses asesinados se llamaban Sergio Hernández y Pablo Rosales, también con “tiros de gracia”.

La Contra fue organizada, financiada y apoyada por el Gobierno de los Estados Unidos. Primero “abiertamente”, transfiriendo armas y fondos y comprometiendo sus fuerzas armadas en el minado de puertos y operaciones aéreas, todas condenadas por la Corte Internacional de Justicia (ver caso Nicaragua por EEUU). Y también con operaciones encubiertas, como las del caso Irán-Contras, donde se reveló que, para apoyar a la Contra, Estados Unidos había vendido clandestinamente armas a Irán y contado con el apoyo de narcotraficantes, todo coordinado por la CIA.

centrodescolonizacionvzla.wordpress.com

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