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¿Historia-falsedad blanco-negra?

La condición de columnista, por más de cuatro décadas en un medio como ÚN, parece obligar a plantear cuestiones de interés para una audiencia que, por razones obvias, supone algún nivel de madurez y exigencia. Sin embargo, esto hoy tiene bemoles a nivel mundial y local: No es verdad que todo periodista puede examinar y publicar lo que interese a la opinión pública.  

En nuestro caso, estudiosos de la Historia Actual, nos situamos ante una enorme cadena de acontecimientos. Pero para que exista internacionalmente la posibilidad de lograr un mínimo de objetividad, cualquier análisis debe hacerse con mente y manos libres. Porque de no ser así, estaríamos limitados para tratar el cuadro histórico actual que calificamos como uno de los más complejos del proceso invasor ya por encima de los 500 años.

¿Y cómo llegamos a este nivel de confusión que junta oscuridad, con manifiestas voluntades de y para el ocultamiento? Internacionalmente no existen condiciones para estudiar lo actual. Lo permanente son análisis en base a intereses y posiciones tomadas. 

Así, por ejemplo, en el caso de la ‘guerra Rusia-Ucrania’ hay dos visiones que se exhiben como verdades. Cada parte se acoge a la historia en blanco y negro en la que el malo es el otro. Y alrededor de esta posición se cuadran los intereses económico-publicitarios. La confrontación mediática de un lado contra el otro. Blanco contra negro. Por eso el viejo y bien repetido slogan de que la historia la escriben los vencedores.

Una falsedad extrema porque los vencedores escriben la historia blanca, sesgada, testimonio de intereses bien definidos en términos del clasismo y capital. Y esto es, precisamente, lo que no es historia en el marco científico, algo que sólo podrá ser alcanzado cuando sea enfrentada la perversa corriente blanco-negra que prevalece mundialmente.  

En nuestro medio la historia blanca-oficial se lee con mucha frecuencia por parte de una audiencia preparada a tales efectos. En el caso, por ejemplo, del asesinato del revolucionario PSUV Carlos Lanz habría dudas, reparos, planteamientos críticos por hacer, ¿Pero a quién  hacerlo  y por cuáles vías? ¿Sin ser visto como agente de la historia negra?

Sancho, ¡Mientras no surja la historia sin blanco-negro y con verdad-objetividad, mundialmente imperará la manipulación-falsedad-engaño como verdad-historia llamada a pisotear toda mayoría!

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