InicioOpiniónIn gold we trust 

In gold we trust 

No estamos locos, que sabemos lo que queremos, vive la vida igual que si fuera un sueño (Ketama)

No importa que no sepamos de historia del protestantismo y de los sismas de la Iglesia Cristiana. De la ética protestante y el espíritu capitalista. Max Weber perdió su tiempo. También Karl Marx quien descubrió la santísima trinidad secularizada del capital, el mercado y el trabajo. Vladimir Acosta que ha demostrado el fundamentalismo religioso de los EE. UU y su Destino Manifiesto. Jesús y su prédica contra el poder opresivo de la riqueza, Lutero y su crítica contra la usura. Pobre de Pablo de Tarso y de Calvino. Incluso de María y María de Magdala.

Muerte a la austeridad y la vida ascética tan pregonada por el cristianismo y tan vilipendiada por la cristiandad. Muerte a la teología de la liberación y al cristianismo primitivo. ¡Uy que atraso!

Puede suceder lo que en Estados Unidos o Brasil: que se imponga la teología de la prosperidad: “cree en el señor y serás próspero”. No trabajes libre y creativamente; no protestes contra quienes se apropian de tu trabajo; no te empates en esa de comprender cómo es que deberían ser hechos de equidad y justicia el intercambio y el salario. Cree en ese señor que te hará próspero sólo por tu Fe.  

De todas formas, habría que recomendar que abras bien los ojos para ver quién es ese señor y su profecía. Secularización de la religión para vivir el Sueño Americano.

Mejor es que nuestros jóvenes estén en ese sueño insomne que metidos a la droga y los vicios. Y mucho mejor, para otros, que no tengan ni idea de dónde viene la doctrina, el velo y el opio que no les permitirá nunca ver qué quiere ese señor. 

Nada de combustibles fósiles, de metales raros y muy conocidos. Ni te creas eso del 30% del agua potable. De la dependencia económica y cultural, de la colonialidad en todos sus ámbitos, incluyendo el intersubjetivo (por tanto, la religión). El tiempo de ese dios es perfecto, porque como dijo uno de los padres fundadores: es oro.

Mientras más entrecejo fruncido veía, más me tranquilizaba el alma. Doy gracias a Dios porque no hay en Venezuela 8 millones de feligreses de esa ideología de la prosperidad. Porque hay gente de sotana digna y solidaria. Y porque la religión no debe tener ninguna injerencia en el Estado. Hay libertad de culto, pero el Estado es laico. No estamos locos, ni finjamos demencia, allí todo el que estaba sabía lo que quería.  

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí