InicioOpiniónJusticia con participación ciudadana

Justicia con participación ciudadana

La justicia con participación ciudadana no es la que está prevista en el actual Código Orgánico Procesal Penal. Participación ciudadana en el proceso penal no significa asistir como público a una audiencia de juicio en un tribunal. Están equivocados quienes creen que la participación ciudadana se limita exclusivamente a ver y oír cómo se desarrolla un juicio oral y público. La participación ciudadana es una institución de vieja data sobre la base de un derecho-deber del ciudadano de participar directamente en el acto de juzgar sobre la culpabilidad o no de otro ciudadano, teniendo en cuenta para su veredicto la íntima convicción. Pero, ¿Qué pasó en Venezuela con la verdadera participación ciudadana y la eliminación de los jurados y escabinos?

En las reformas del Copp de 2001 y 2012 se eliminó la participación ciudadana con el infeliz argumento de que los proyectistas se copiaron el sistema anglosajón y el modelo alemán, siendo que esos modelos importados inciden en el retardo procesal. Me pregunto: ¿Desde cuándo tenemos leyes originarias de Venezuela? Un ejemplo es suficiente para desvirtuar aquel argumento: los códigos penales venezolanos de 1897, 1915 y 1926 y sus reformas de 1958, 1964, 2000 y 2005, tienen la influencia y normas copiadas del Código Penal italiano de Zanardelli de 1889; los códigos penales de 1863 y 1873 fueron copiados del modelo español (1822, 1848 y 1870) y los códigos penales venezolanos de 1904 y 1912 llevan la influencia de los códigos españoles y del Código italiano de Zanardelli. Por su parte, el retardo procesal, con o sin Copp, no ha dejado de existir.

En fin, la participación ciudadana, que en Venezuela se inició con la Declaración de los Derechos del Pueblo Venezolano de 1811, ha resultado casi imposible en el acto de juzgar, no obstante la actual Constitución (art. 253) reza que la potestad de administrar justicia emana de los ciudadanos y ciudadanas. Por ello, no sólo hemos tenido que soportar las corruptelas de la justicia y sus odiosas prácticas burocráticas, sino también el divorcio entre el sistema que la preconiza y la dinámica social de un pueblo que corre el riesgo de la justicia selectiva por su vulnerabilidad social. Decía Fancesco Carrara: “… en vano se ordenará una justicia popular si no se educa al pueblo en el valor civil y en la franca y libre manifestación de los dictados de su conciencia”.

Deja un comentario