La décima estrella es el Esequibo

El inevitable destino histórico de reincorporar el territorio Esequibo a la patria venezolana de la cual fue despojado por el Imperio Británico será celebrado con el añadido de la décima estrella a la Bandera Nacional.

Ya el presidente de la República Bolivariana de Venezuela, Nicolás Maduro, a propósito de cumplirse los 200 años de la liberación de Maracaibo, elevó al órgano legislativo del país la propuesta de incluir una novena estrella.

“Con motivo a los 200 años de la liberación de Maracaibo, vamos pedir la novena estrella para Maracaibo, la estrella de Urdaneta (…)  representado por el más leal de todos los leales, Rafael Urdaneta (…) y en nombre de Maracaibo y del Zulia, poner la novena estrella a la bandera tricolor que es el estandarte de la libertad de Venezuela y de América del Sur”, expresó el Presidente

“Esta iniciativa realza y da fuerza al espíritu independentista, rebelde, y de revolución de Rafael Urdaneta y lo que fue su gesta por la liberación de Venezuela y América”, añadió.

Y así como el mandatario nacional cumple con la orden histórica de afianzar nuestro Estado Nacional con la inclusión de la estrella nueve al tricolor patrio, la verdad de Venezuela terminará de barrer el írrito y fraudulento y falso Laudo Arbitral de Paris de 1899, en el cual tres grandes potencias actuaron en contubernio para arrebatarle a la Venezuela el territorio robado por el Imperio Británico.

La composición del Tribunal Arbitral era de cinco miembros o jueces: dos ingleses, dos norteamericanos y un ruso que actuó como presidente del Tribunal. Ninguno venezolano.

“Para Venezuela la primera sensación fue de estupor, desencanto, dolor, vergüenza, ira, todo…Tristemente despertaba desengañada de sus amores con la panacea o jarabe Pagliano del arbitraje”, rememora el padre Félix Vegamian, en su libro El Esequibo, frontera de Venezuela.

Bolívar siempre invocó en defensa de la Gran Colombia el principio del uti possidetis juris, que consagra los territorios que eran propiedad de la Corona española como propios ahora de los países liberados luego de su independencia.

“Es por ello que el territorio que le corresponde a Venezuela de acuerdo a este principio no es otro que el que abarcaba la Capitanía General de Venezuela. Así férreamente defendía el libertador Simón Bolívar la integridad de Colombia frente a la Guyana Británica”, afirma Jesús Sotillo Bolívar, en nota titulada Simón Bolívar fue acérrimo defensor del Esequibo, publicada en el diario Correo del Orinoco.

Este principio defendido por nuestro Libertador fue plasmado en el artículo de 5 la Constitución de Cúcuta de 1821: “El Territorio de la República de Colombia será el comprendido en los límites de la antigua Capitanía General de Venezuela, el Virreinato y Capitanía general del Nuevo Reino de Granada”.

Convencido y consecuente, Bolívar instruye a su ministro plenipotenciario en Londres (1822), José Rafael Revenga: “Los colonos de Demerara y Berbice tienen usurpada una gran porción de tierra, que según aquellos nos pertenecen del lado del río Esequibo. Es absolutamente indispensable que dichos colonos, o se pongan bajo la protección y obediencia de nuestras leyes, o que se retiren a sus antiguas posesiones”.

Ante tan evidente realidad soberana, en 1944, Severo Mallet Prevost, uno de los abogados que había sido designado para defender a Venezuela en el Tribunal Arbitral de 1899 (Inglaterra no permitió que hubiese abogados venezolanos en el juicio arbitral) dejó un memorándum para que se abriera después de su muerte.

Al ser abierto se extrae de su texto que el juicio arbitral de 1899 había sido fundamentado en la extorsión. Incluso, por si esto no es suficiente, el funcionario británico Charles A. Harris, escribió confidencialmente: “Todo es una farsa”.

 

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