InicioOpiniónLa delincuencia xenófoba

La delincuencia xenófoba

Hace un tiempo para acá se siente más perceptible el odio u hostilidad hacia los inmigrantes. Se trata de la xenofobia que se expresa en un sentimiento intenso de aversión o repulsión hacia los extranjeros y, por supuesto, en esa medida del odio al otro, se hace expansiva la delincuencia xenófoba, inmisericorde.

El fenómeno de la emigración es complejo y nadie está exento de vivirlo o de sufrirlo. Es el hecho del ser humano de establecerse en otro país, generalmente por razones económicas; sin embargo, hay emigraciones forzadas que tienen sus causas en las guerras o en las crisis. Pero también existe la emigración de personas que, bajo el engaño de tener bienestar, cosas y paraísos que no son verdades, son instigadas a salir de su país. En todo caso, los inmigrantes quedan a riesgo de enfrentar la xenofobia, que para ellos significa un realismo crítico, difícil, al punto que los agobia la desconfianza a tener nuevamente indemnidad o a salir sin daño de esa situación de peligro creada por la violencia xenófoba.

Este tipo da delincuencia se manifiesta en la promoción o incitación al odio, la discriminación o la violencia contra una persona o grupo de personas en razón de pertenecer a una nacionalidad. De igual forma puede ser agravante en la ejecución de un delito. Venezolanos en el exterior han sido víctimas de esta delincuencia y tal agresión a la dignidad humana, no sólo debe considerarse como una violación del derecho a la indemnidad de cualquier persona fuera de su país, sino también un acto intencional de amenaza, como barruntando el peligro, o de lo que va a ocurrir si no te vas. Con la sola amenaza se infringen las llamadas “normas de flanqueo”, vulneradas por conductas de intimidación que hacen que alguien sienta miedo o temor.

El delito de xenofobia perpetrado contra venezolanos en Iquique es una situación que no podemos dejar pasar inadvertida. Allí hubo odio, violencia, lesiones y quema de pertenencias de los venezolanos; y aún, así, ese menosprecio al pobre o necesitado no ha terminado, lo que nos hace recordar de la Cantata Popular de Santa María de Iquique, en las voces del Conjunto Quilapayún, de folklore y poesía, estos versos finales de la historia cantada sobre los 3.600 obreros del salitre asesinados en la huelga de 1907, allá en Iquique: “Ustedes que ya escucharon la historia que se contó, no sigan allí sentados, pensando que ya pasó …”