La encuesta de la farsa

Con la lascivia propia de las fieras en celo, en la oposición andan desesperados por ver quién sucede al autojuramentado, una vez que la desgracia en la que ha caído hace ver como inminente su defenestración definitiva por parte del jefe de la Casa Blanca y del poco reducto de seguidores que le quedaba al ilusorio presidente en el país.

Desde todos los flancos opositores aparecen descalificaciones y ataques cada vez más feroces contra el que hasta ayer era todo un mesías redivivo, al que le rendían pleitesías estrafalarias de todo tipo y que hoy es usado cuando mucho como coleto en todos los espacios de opinión donde era exaltado por los mismos voceros de la oposición que ahora se asquean con él.

La impudicia es el signo recurrente en ese festín de candidaturas a la sucesión, donde cada uno es más pérfido y voraz que los otros. Uno de ellos, quizás el más inmoral y maquiavélico, ha puesto a circular por internet una falsa encuesta en la que le pide a los incautos que caen en la trampa que llenen un formulario de nueve preguntas cuyos resultados le serán llevados por él, bajo la fachada de multitudinaria organización social, nada más y nada menos que al presidente de los Estados Unidos implorándole que invada desde ya, mediante una ocupación armada, a Venezuela.

La engañosa encuesta, que dice estar hecha para solicitarle al Gobierno norteamericano una invasión al país a la vez que les exige a las demás potencias evitar inmiscuirse en el asunto porque ello sería una gravísima violación de nuestra soberanía (?), tiene el verdadero propósito de defenestrar por mampuesto al cándido autojuramentado, con la inclusión de una pregunta de apariencia ingenua sobre la corrupción con la ayuda humanitaria, que retrata perfectamente el carácter delincuencial de Guaidó.
Que a estas alturas ya le estén dando golpes de Estado (aun cuando dicho Estado sea ficticio) a quien le hizo el piso a esa efímera vitalidad que en algún momento llegó a tener la oposición con su bufonada, dice mucho del talante ruin e infame de esa dirigencia del fracaso.

Solo los más estúpidos opositores no se percatarán de la perversa jugada que hay detrás de esa encuesta, que lo único que persigue es coronar, como si nada, a un nuevo autojuramentado del rastrojismo.

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