La Revolución de 1959

El 1ro de enero de 1959 se cumplían 60 años del fin del colonialismo español en Cuba y del inicio de la intervención militar estadounidense que se prolongó hasta 1902. Esa coincidencia histórica no escapó para un guerrillero que bajó esa misma mañana de las montañas del Oriente cubano en dirección a la segunda ciudad más importante del país.

En su primer discurso tras ganar la guerra, recordó cómo, seis décadas atrás, había terminado la última etapa de la lucha independentista iniciada por José Martí en 1895. Con ese revés en mente, describió el propósito de convertir la victoria en un punto de inflexión para el país.

Entonces, Fidel Castro dijo: “Esta vez, por fortuna para Cuba, la Revolución llegará de verdad al poder. No será como en el 95 que vinieron los americanos y se hicieron dueños de esto. Intervinieron a última hora y después ni siquiera dejaron entrar a Calixto García que había peleado durante 30 años, no quisieron que entrara en Santiago de Cuba.”

Seis décadas después, otro de los protagonistas de esos días de 1959, Raúl Castro, habló en esa misma ciudad de los desafíos que implicó un cambio tan profundo. “Nadie puede negar que la Revolución que nacía aquel Primero de Enero no ha tenido, a lo largo de 60 años, un minuto de sosiego, ya vamos por 12 administraciones norteamericanas que no han cejado en el empeño de forzar un cambio de régimen en Cuba utilizando una u otra vía, con mayor o menor agresividad.”

Y luego agregaba: “El proceso revolucionario no está circunscripto a la vida biológica de quienes lo iniciaron, sino a la voluntad y el compromiso de los jóvenes que aseguran su continuidad.”

Esa noción la mencionó el presidente Miguel Díaz-Canel unos días antes, hablando “en nombre de una generación orgullosa de ser, no relevo, sino continuidad” y del “profundo compromiso que nos mueve a pelear sin descanso por estar a la altura de la historia.”

 

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