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La traición también es un delito

Si bien hablar de traición nos lleva a imaginarnos el acto de infidelidad dentro de las relaciones de pareja, la verdad, es que este término tiene una acepción más amplia que abarca no sólo el campo psicológico o sentimental, sino también el legal en el que ha sido considerado como uno de los delitos más graves que se puedan cometer contra una nación.

Con ocasión a las palabras del presidente de la Asamblea Nacional de Venezuela, Jorge Rodríguez, en las que menciona la traición como delito dentro de la legislación de Estados Unidos, resulta interesante hacer algunas reflexiones.

La traición está percibida en EEUU como una acción que atenta contra su seguridad y que comprende tres conductas: levantar la guerra contra los Estados Unidos; adherirse a sus enemigos o prestarles ayuda y consuelo. Está, entonces, directamente relacionada a la intención de invocar, ejecutar o ayudar a ejecutar una guerra contra esa nación; siendo uno de los delitos más graves, es uno de los pocos que se encuentra regulado expresamente dentro de su Constitución.

Es un delito federal y se castiga con la pena capital o cadena perpetua según la gravedad de las circunstancias, quedando a la discrecionalidad del juez la imposición de una u otra pena.

Resulta curioso cómo EEUU castiga con especial severidad este delito dentro de su territorio, pero pretende promoverlo, financiarlo y protegerlo cuando se ejecuta contra una nación que se ha convertido en su objetivo político de dominación.

Las acciones ejecutadas por María Corina Machado son exactamente las mismas conductas que EEUU castiga con total severidad, y las vimos expresadas cuando pidió “sanciones” que generaron un bloqueo total contra Venezuela y con ello el deceso de, al menos, 40.000 venezolanos, o cuando pidió a fuerzas militares extranjeras invadir militarmente con la intención de derrocar al Presidente constitucionalmente electo y atentar deliberadamente contra la soberanía, independencia e integridad territorial para someterla al dominio externo.

¿Cómo se explica que una misma conducta castigada severamente en EEUU, sea justificada y protegida por ese mismo país en Venezuela? La doble moral imperial queda de manifiesto con María Corina Machado, quien está impedida legal y moralmente para ser candidata presidencial, por eso ¡NO VA!

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