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Las decisiones de Consejo de Ministro

Muy poco se ha escrito sobre estos altos funcionarios del Poder Ejecutivo. Más bien se les atribuyen unas condiciones que deberían poseer: persona de confianza del presidente y conocedor de la materia. Es la Ley Orgánica de la Administración Pública la que determina en el artículo 78 las competencias del ministro con despacho, norma amplísima que deja ver su jerarquía, naturaleza e importancia.

No obstante, no deseamos ni podemos abordar todo ese cuadro de competencia, sino ir a las ejecutorias reales de un ministro y su importancia. Como órgano directo del presidente adquiere una posición relevante en el área de gestión y es el conductor de las políticas públicas en esa materia y en consecuencia es a él a quien habrá que asignarle las responsabilidades políticas, económicas, financieras y administrativas, las cuales están determinadas por las normas constitucionales y legales. Puede afirmarse que responde de las decisiones fundamentales del área de gestión.

La reunión de los ministros da lugar a un órgano colegiado, el consejo de ministros, el cual adquiere relevancia al supeditarse a su aprobación las decisiones de mayor importancia impulsados por el presidente de la república, lo cual configura un control constitucional.
Es una presunción válida que la dinámica del consejo de ministros repercute en las decisiones que de éste emanan, pues en teoría actúa como un órgano de control del presidente, no obstante, ser éste quien lo designa. En consecuencia, las políticas por este consejo generadas deben contar con un fuerte consenso de sus integrantes.

Poco se conoce de las interioridades de los debates del consejo de ministros, pues en la práctica viene a ser confidencial lo que allí se discute, aunque, por supuesto, quedará un acta de lo que se acuerde. Debería presumirse que los puntos considerados sean discutidos exhaustivamente por los ministros, pero ello no es evidente. Privará ante todo la palabra del presidente al tener la facultad de su nombramiento y remoción por lo que hacer observaciones a su palabra puede acarrearles su exclusión. Estos aspectos, por demás de gran relevancia, no han sido discutidos y así parecen proseguir, dando lugar a una contradicción institucional evidente. Por lo demás, se le puede negar al ciudadano las reales motivaciones de las líneas de mando del gobierno nacional. Ello debería ser objeto de consideración por un gobierno orientado por los principios de motivación, transparencia y democracia.

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