Las eternas elecciones

Una vez más votaremos, a pesar de cuanto pujen los radicales. El radicalismo en Francia fue acogido por los movimientos jacobinistas nostálgicos de los postulados de 1789. Luego traicionados por la restauración napoleónica y por el “oportunismo” de los republicanos liberales más conservadores. Su final: simple suicidio.

Con esta espada en la cabeza, deberemos sobrevivir, el covid 19, y este proceso 6D. Con sus estrategias propagandísticas, nacidas en un grupo 1G de muchas cabezas y una solo slogan: “Tumbar a Maduro”.

Su ideas vienen desde el mundo exterior y van a fijarse, sobre todo, en sus eslóganes electorales.

De forma que estos coincidan y sean repetidos en toda ocasión, para que cuadren eficazmente con los centros políticos del mundo que mandan en sus tácticas injerencistas.

Sus eslóganes deben ser severos con lo que soliciten los obreros. Y fieles con los corruptos que manejan los dineros sustraídos al país. E indiscretamente dispensados a sus “capos” en Colombia, España, Estados Unidos.

Prueba del estilo que quieren imponer se vio en las campañas electorales de Uribe, Duque y el proceso que perdió el PP español.

Se presagian eslóganes de fácil captación (más simples que el proyecto político que nunca serán capaces de presentar, imposible en su desbandada).

Otro recurso de la campaña para 6D deben ser los discursos. Aunque esto va a ser difícil, si consideramos que sus líderes,-incluido el interino, pulverizado por Trump-, quién en el campo de la dialéctica discursiva es simplemente intolerable). Nulo. Fofo. Para ello es necesaria una mínima sutileza “dialéctica” y la que muestran es inicua. Su máximo raciocinio llegó a aquella tontería del “mantra” y el “fin de la usurpación”, o la otra, de la “ayuda humanitaria” y etc.

Otro tema, su incapacidad de negociar y conseguir unidad. Razón, su imposibilidad de monopolizar ideas comunes y convertirlas en valores de algún partido. Menos aún, servir para convenir acuerdos unitarios amplios.

Que les queda: el sortilegio de la violencia callejera (étnica, racial, social). Y el uso de eslóganes políticos contra los partidos populares u otras expresiones de organización cooperativa, de la gente.

Sueño final: mostrar un fantasma con careta “fake” de USA para encubrir la política de la “comunidad internacional” y el financiamiento subversivo de las empresas multinacionales, en estas elecciones del 6D.