Las maquilas y los trabajadores | Luis Britto García

La maquila. El modelo privilegiado para la explotación globalizada del trabajo es la maquila: factoría que las transnacionales instalan en un país del Tercer Mundo para cumplir total o parcialmente un proceso cuyo producto se exporta en su casi totalidad, a fin de aprovechar la baratura de la mano de obra e incentivos como la suspensión de las leyes laborales y privilegios de exenciones y exoneraciones de impuestos.

Fueron introducidas en México en 1965 por el presidente Díaz Ordaz. Su base es una medida proteccionista del gobierno de Estados Unidos, que desde 1964 premia con tarifa preferencial la importación de bienes previamente exportados del país para su elaboración, y exime de impuestos dicha exportación. De unas 3.000 maquilas instaladas en México para comienzos de siglo, capitales estadounidenses son propietarios de 40%, y otro 47% es poseído por compañías mexicanas subsidiarias de estadounidenses. Mediante la maquila el capital extranjero evita cumplir con las leyes de su país y evade asimismo las de aquél donde se instala.

Sobreexplotación y prohibición de sindicatos. Bajo principios similares funcionan las maquilas instaladas en Centroamérica y en Asia. La Confederación Internacional de Sindicatos Libres (CISL), con sede en Ginebra, comparó las condiciones de las maquilas de Centroamérica con las de campos de concentración, y denunció que en ellas se cometían violaciones contra los derechos humanos tales como golpizas, abuso sexual y distribución de anfetaminas para soportar las arduas jornadas de trabajo, que promedian entre 10 y 12 horas diarias, con frecuentes horas extras no pagadas. Los salarios oscilan entre 1,40 y 1,90 dólares, mucho más bajos que el salario mínimo legal de 2,83 dólares diarios. De trece sindicatos que había en Guatemala en 1990, en 1996 sólo restan tres: sus miembros son acosados hasta que se disuelven, y las empresas cierran y se trasladan en cuanto enfrentan cualquier problema laboral (Peace Brigades International: “Trade Unions and the Maquila Sector- Guatemala Special Report”, septiembre 1996). Por lo cual reconoce el Informe sobre Desarrollo Humano 1999 de la ONU que “cuando no se permite a 27 millones de trabajadores de las 845 zonas francas industriales que hay en el mundo organizarse en sindicatos, eso constituye una violación de los derechos de los trabajadores al igual que de sus derechos humanos” (Pnud 1999, 86). La libertad de mercado impone la eliminación de todas las demás.

Ínfima remuneración. Pues el negocio depende de que se mantenga un costo ínfimo de la fuerza laboral. En 1992, el maquilador mexicano ganaba 2,07 dólares por hora, y el trabajador estadounidense 11,3: casi seis veces más. (Inegi, mayo-agosto 1993, 30, cit. por Estévez, Edna (1998): Globalización, transnacionales e integración; Vadell Hermanos Editores, Caracas,148). Noam Chomsky hace notar que el colapso de la economía mexicana subsiguiente a la instauración del TLC en 1995 “transformó México en una fuente barata (es decir, más barata aún) de artículos manufacturados con unos salarios industriales que son la décima parte de los de Estados Unidos” (Chomsky 1999, 127). Refiriéndose también a la experiencia mexicana resume Edna Estévez: “Es decir, las maquilas desarrollan actividades productivas y/o de servicios, a veces contaminantes, intensivas en mano de obra barata, no cualificada y preferentemente femenina (constituyen más de 90% de la mano de obra contratada), aunque utilizan también a niños de 12 años (igual que la primera producción industrial). Trabajo que le permite ahorrar hasta 25.000 dólares al año por empleado”. (Estévez 1998, 149). Hace notar Jean Ziegler que las maquiladoras de la industria del juguete por lo regular hacen trabajar a sus obreros jornadas de 16 horas, siete días a la semana, sin pago especial por horas extras ni salario nocturno, salario mínimo ni permisos por maternidad, gracias a lo cual los costos salariales apenas representan 6% del precio de venta al público (Ziegler, Jean: (2003) Los nuevos amos del mundo; Ediciones Destino S A. Barcelona,131).

Paraísos fiscales transnacionales Así, los inversionistas extranjeros aprovechan los servicios públicos, la seguridad jurídica y la educación y salud de los trabajadores de un país sin contribuir significativamente con el gasto público que los costea, pues por lo regular son exonerados de pagar derechos de importación de materias primas y de exportación de productos elaborados, y dispensados de los demás tributos gracias a los infames Tratados contra la Doble Tributación y otras normas de privilegio inconstitucional.

Balance

En resumen, las maquilas o zonas especiales sólo benefician a las transnacionales, y arrojan efectos negativos para todos los demás participantes: 1)Para la clase trabajadora, que labora en ellas en condiciones de discriminación sexista, sobreexplotación y remuneración ínfima, a la cual arrebatan la totalidad las conquistas sociales y laborales ganadas mediante arduas luchas de décadas. 2) Para el Estado, que en virtud de los Infames Tratados contra la Doble Tributación, contratos de estabilidad tributaria, exenciones, exoneraciones y otros privilegios inconstitucionalmente otorgados a las transnacionales, prácticamente no percibe de éstas impuestos con los cuales costear la educación, salud y pensiones de los trabajadores y otros gastos indispensables. 3) Para la economía del país donde se instalan, que sólo opera una fase del proceso productivo, y casi nunca recibe para su consumo interno la producción maquiladora, en su mayoría destinada a mercados externos y a precios incosteables para los nacionales. 4) Para la soberanía nacional, que pasa a ser fragmentada en zonas donde no se aplican las leyes de la República ni operan sus tribunales, como si hubieran sido militarmente ocupadas por potencias extranjeras. 5)Y en fin, para las organizaciones políticas gestoras: Rafael Caldera dio el primer paso para la instalación de maquilas en nuestro país en 1997 con la anulación de la retroactividad de las prestaciones sociales y demás conquistas laborales. Su partido no volvió a ganar jamás una elección.

 

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