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Los illuminati, secta de poder mundial «New American Century»

En reciente artículo dedicado a la secta QAnon que tiene a Donald Trump como su Reich, transcribimos su afirmación de que el “estado profundo” pedófilo, que gobierna en secreto a los EU está integrado entre otras fuerzas por la franmasonería y los Illuminati. Qué son los Illuminati?

A finales de los años noventa del siglo XX varios políticos norteamericanos: Donald Rumsfield, Dick Cheney y Paul Wolfowitz, y muchísima otra gente del gobierno de George W. Bush crearon una organización llamada “New American Century”. En ese tiempo no había rumor siquiera de existencia de armas de destrucción masiva en Irak, pero ellos solicitaron, en carta pública dirigida a Clinton —circuló de manera significativa dentro de los Estados Unidos— la invasión de aquel país. Fueron ignorados, porque a fin de cuentas, Saddam Hussein era un enemigo de Israel, no de los Estados Unidos y el petróleo sube de precio ante cualquier noticia de movilización de armas cerca de los pozos. Aquella petición no atendida fue algo así como la carta de presentación del grupo que en los diez años de George W. Bush dirigió la política norteamericana y mundial.

En septiembre de 2000, la “New American Century” fue creada oficialmente. Bush no había llegado al poder. Hizo público un documento en el que postulaba “El nuevo sistema americano de defensa” y, más importante, se definen las estrategias para el “Nuevo Siglo Americano”, cuya idea central es que los Estados Unidos deben llegar a ejercer un poder total en el mundo durante la primera centuria del segundo milenio. Describen a las fuerzas armadas norteamericanas como la “Nueva Caballería” y a la Gran Bretaña como el socio ideal en la misión de dominio integral y total del mundo. Hablan de reemplazar las Naciones Unidas con el liderato americano durante la era “tecnotrónica” o postindustrial que vendrá. Interesante: además de la urgencia de tomar Irak, mencionan hace cinco años a Corea del Norte e Irán, como lugares peligrosos. Contra ese “eje del mal” exigen la creación de “un sistema mundial de control”.

Finalmente, el documento del “New American Century” menciona que América necesita un nuevo Pearl Harbor como excusa para poner en práctica el plan. Y, mire qué casualidad, los atentados de septiembre de 2001 contra el World Trade Center de Nueva York y el Pentágono, en Washington, fueron calificados por el presidente George Bush como un nuevo Pearl Harbour. Por pura casualidad los firmantes del manifiesto inicial estaban en las posiciones de poder más altas de los Estados Unidos, desde donde “responden” enérgicamente al “Nuevo Pearl Harbour”. Los Estados Unidos invaden a Afganistán y clasifican al mundo entre aliados y enemigos en base a alineación con ellos o no en la lucha contra el terrorismo.

David Hicks, investigador británico, fue el primero en señalar en su libro El World TradeCenter y Alicia en el país de las maravíllas, el vínculo funcional de esta organización “New American Century” de máximo poder mundial, con el movimiento sectario histórico milenarista de los  Illuminati masonería de origen egipcio cuyo episodio más famoso fue la preparación de la Revolución Francesa con trece años de antelación. En esa ocasión realizaron un “convento” o convención masónica en un castillo de Baviera, bajo la dirección del “maestro” Adam Weissthaupt, y apadrinados por el poeta WOLFGANG Goethe, masón altograduado y director espiritual del conde de la localidad .Tras una semana de deliberaciones donde dictaminaron como nefasta la alianza entre Francia y Alemania, encarnada en el matrimonio de María Antonieta y Luis XVI de Francia, condenaron a éste a muerte. Asaltado el castillo por orden de la autoridad local, la policia creó un expediente, el cual fue colocado en sitio visible y protegido de Maguncia, donde podía consultarlo quien lo desease. Es muy factible que nuestro Francisco de Miranda haya frecuentado las logias Illuminati, que habían incidido en la Independencia de los actuales Estados Unidos a través de su miembro Benjamin Franklin, personaje que ejerce respecto a aquel país un rol de Precursor, similar al mirandino hacia América hispana. Los Illuminati asumen el destino del país norteamericano, al cual conciben como utopía, como sociedad del futuro, “el país de la pureza”, ajeno a los cánceres morales propios de Inglaterra. Tal destino de “pureza” es reivindicado como justificación y orgullo en los documentos de Nuevo Siglo americano.

Lo Illuminati tiene su lado profundo y genealógico dentro del poder de la potencia americana, que David Hickes indica al señalar que “De los 42 presidentes hasta Bill Clinton, 33 de ellos han sido relacionados genéticamente con dos personas: Alfredo el ´Grande’, rey de Inglaterra, y Carlomagno, el emperador’de los francos”. Bush, ex presidente de los Estados Unidos, es miembro de varias sociedades secretas y pertenece a los Illuminati, cuyo epicentro a nivel operacional está en la colina de Ludgate, en el centro de Londres, un lugar de culto a los antiguos dioses paganos.

La pirámide con el ojo que todo lo ve                     

Washington y Franklin Delano Roosevelt serían los más caracterizados Illimiinati de la cadena presidencial norteamericana. Acerca de Roosevelt, cabe añadir que en la historia del dólar consta que fue por su orden que el triángulo o pirámide con el ojo que todo lo ve, signo central de la secta Illuminati, fue colocado en el billete verde, como cualquiera puede çonstatarlo hoy. Volviendo a la reestructuración del mundo adelantada por la potencia norteamericana, cabe acotar acerca de la voladura de las torres gemelas y sus consecuencias, la siguiente mecánica petrolera y gasera de Afganistán: se tenían que crear unos ductos para movilizar el petróleo de aquella región hacia el mar Caspio. En ello trabajaba una compañía de Texas llamada Unical que pertenece al cartel Bush. Eran los años noventa, los americanos no tenían ningún problema con los talibanes, particularmente ninguno con la familia Bin Laden, que por el contrario, estaba muy vinculada a los Bush, hasta el punto de que por orden del primer presidente Bush fue nombrado Osama Bin Laden jefe guerrillero talibán en Afganistán, para la guerra contra la URSS, y dotado de un presupuesto de 2.000 millones de dólares, el más alto asignado hasta entonces a una operación de la CIA. “Negociaban con ellos, con los talibanes, les invitaban a Texas, fueron al Departamento de Estado donde se les recibió cordialmente por oficiales americanos, y existía un acuerdo para construir con ellos este oleoducto”. Pero aparecieron problemas, protestas sociales, por el trato que se daba a las mujeres en Afganistán. Fueron tan importantes y oportunos estos problemas que la Unical concluyó que no era políticamente posible negociar con los talibanes. En 1997 Unical dejó el proyecto, no podía seguir adelante mientras los talibanes continuaran en el gobierno. Después vino el 11 de septiembre a “obligar” a Estados Unidos a ocupar Afganistán y “casualmente” se abrieron los trabajos para el gasoducto. Acaso suene a cuento de Jorge Luis Borges la filiación de la familia real española y de la inglesa con las familias más antiguas del lejano Oriente y con las líneas sanguíneas del primitivo Irak, según afirmaciones, consejas crípticas, descritas en el libro de Daniel de la Biblia. Ello sería el origen del plot Illuminati. Los tesoros artísticos que pertenecieron a las familias reales de las civilizaciones sumerias y babilonias y que estaban depositados en el Museo de Bagdad desaparecieron en los ataques, durante la guerra. Son tesoros artísticos para nuestra percepción, dentro de las culturas y cosmogonías orientales, son objetos rituales, con valor y aplicaciones mágicas. Los buscarían los que en un pasado mítico fueron sus amos.

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