Los mártires de Chicago

Hoy es el Día Internacional de los Trabajadores o Primero de Mayo; no se trata del denominado Labor Day que pretende desnaturalizar el origen de una fecha memorable de los trabajadores, y lo digo porque nada podrá borrar la postura combativa del movimiento obrero en la lucha histórica por la jornada laboral de 8 horas, ni aquellas manifestaciones en respaldo a los obreros en huelga que se iniciaron el primero de mayo de 1886 y tres días después la revuelta y masacre de Haymarket Square, mucho menos se podrá olvidar aquella farsa de juicio ni las condenas a los valientes mártires de Chicago.

De aquellos momentos de la ejecución, en 1887, hay una versión periodística de José Martí que aparece en las redes y en la que uno siente de su lectura el homenaje conmovedor de los genios: “…Se dan la mano, sonríen. Les leen la sentencia, les sujetan las manos por la espalda con esposas, les ciñen los brazos al cuerpo con una faja de cuero y les ponen una mortaja blanca como la túnica de los catecúmenos cristianos. Abajo está la concurrencia, sentada en hilera de sillas delante del cadalso como en un teatro… Firmeza en el rostro de Fischer, plegaria en el de Spies, orgullo en el de Parsons, Engel hace un chiste a propósito de su capucha, Spies grita: “la voz que vais a sofocar será más poderosa en el futuro que cuantas palabras pudiera yo decir ahora”. Les bajan las capuchas, luego una seña, un ruido, la trampa cede, los cuatro cuerpos caen y se balancean en una danza espantable …” ¡Ellos son los mártires de Chicago!

En el Congreso Obrero Socialista de la Segunda Internacional de 1889, celebrado en París, se instituyó el primero de mayo como Día Internacional de los Trabajadores en homenaje a los Mártires de Chicago. Estos valientes fueron las víctimas del odio patronal y del poder imperial de la prensa que los llamaba “gentuza” y pedía contra ellos juicio sumario. Por supuesto, quedaron huellas profundas que hicieron patente la lucha de clases.

Hoy, en este primero de mayo, están los que sufren las injusticias de políticas patronales, los maltratados, los perseguidos por el hambre y sólo ellos, los que ahora por millones en el mundo piden salario justo y digno, piden paz, como en Venezuela, hoy azotada, en medio de una pandemia, por un criminal bloqueo y la amenaza de guerra, pero sus trabajadores nunca dejarán de luchar por su Patria y el derecho a no pasar hambre.

 

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