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Mandato popular

Apartando todas las especulaciones interesadas, tergiversaciones y cuentas locas sobre los resultados del referendo, allí están los resultados del número de personas que votaron SÍ, las que votaron NO, las que votaron nulo y las que no votaron. Por qué lo hicieron es asunto de la investigación cualitativa que no está previsto en ningún proceso eleccionario. Por tanto, lo que se diga podrá ser más o menos verdad.

Hay algo que mucha gente cree saber intuitiva o perceptivamente: la lectura de “la calle”. Gente curtida en elecciones del siglo XX, manuales y analógicas, no pueden percibir las elecciones automatizadas de la misma forma a la que estaba acostumbrada. Las colas ya no son expresión de mayor participación, sino de alguna deficiencia en el centro electoral.

Que no vi gente dicen otros, bueno es que la gente no va en grandes grupos a votar, no es una asamblea. En definitiva, si el sistema ha cambiado y cada vez ha sido más eficiente, la percepción y la intuición ya no pueden ser las mismas. A menos que esas percepciones negativas sean prejuiciadas.

Las celebraciones, las fiestas y pólvora postelectorales tampoco pueden ser indicadores de nada, nadie puede decir que ganó porque tiró más cohetones.
Además, en el referendo pasado sobre la Guyana Esequiba, no había contrincantes propiamente tales. Ni con todo el billete del mundo alguien podía atreverse a hacer propaganda por el NO, apenas si pudieron, con un tarugo en la garganta, decir que era innecesario el referendo y alguna que otra pendejada más. Una campaña de redes en contra, sin mayor incidencia.

El referendo cumplió cabalmente con todos sus propósitos y más. Enterró la campañita victoriosa del fraude electoral de la junta de condominio de Súmate; reafirmó la posibilidad de convivencia política entre oposición y gobierno; ratificó el consenso de todos los sectores en defensa de la soberanía nacional contra las medidas unilaterales y las apetencias extractivistas de las multinacionales. Insufló un sentimiento de unidad nacional, poniendo en blanco y negro el amor a la patria y los intereses mezquinos.

Por último y principal, el pueblo emitió un mandato al Estado venezolano y el martes se demostró que este no es un gobiernito más y que en obediencia al pueblo, tiene un programa integral detallado para reafirmar la soberanía venezolana en el estado de la Guayana Esequiba, en el marco de la diplomacia de paz. Por si alguien pensaba que era una bomba de humo.

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