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¡Mujeres!

Para: América y las Historiadoras Insurgentes.
De: O’Leary, Silvio y este servidor

Me estremeció la mujer que parió a su hijo hace doscientos dos años, cinco meses y nueve días en un pedazo nuevo de la Tierra que tiene unos 10.000 o 20.000 años, una diversidad natural tremenda y una historia épica. Parió a 3.800 metros de altura, en una proeza que los llaneros temían imposible:

“A medida que subían cada montaña (…) crecía más y más su sorpresa (…) Hombres acostumbrados en sus pampas a atravesar ríos torrentosos, a domar caballos salvajes y a vencer cuerpo a cuerpo al toro bravío, al cocodrilo y al tigre, se arredraban ahora ante el aspecto de esta naturaleza extraña.” https://memoriasdeoleary.com/coleccionoleary/

Muchos murieron emparamados, perecieron caballos y mulas. El 2 de julio de 1819 “tarde de la noche llegó el ejército al pie del páramo de Pisba y acampó allí; noche horrible aquella pues fue imposible mantener lumbre por no haber en el contorno habitaciones de ninguna especie y porque la llovizna constante acompañada de granizo y de un viento helado y perenne apagaba las fogatas que se intentaban hacer al raso, tan pronto como se encendían.”

El 3 de julio, continúa O’Leary:

“… me llamó la atención un grupo de soldados que se había detenido cerca del sitio donde me había sentado, abrumado de fatiga y viéndolos afanados pregunté a uno de ellos ¿qué ocurría? Contestó que la mujer de un soldado del batallón Rifles estaba con los dolores del parto. A la mañana siguiente vi a la misma mujer con el recién nacido en los brazos y aparentemente en la mejor salud, marchando a retaguardia del batallón. Después del parto había andado dos leguas por uno de los peores caminos de aquel escabroso terreno.”

La madrugada del 4 de julio se produjo el acontecimiento máximo del Paso de los Andes. A mí me encanta saber que las mujeres han sido artífices de nuestro devenir, sin los melindres del feminismo burgués. Porque se ocupan de asuntos vitales con dimensiones cósmicas. Me conmueve haber celebrado el bicentenario del parto heroico de Pisba, cuando esa mujer imprescindible, llanera, venezolana remontó 3.800 metros para ir a entregarle (con su hijito en los brazos) la libertad a nuestros hermanos colombianos. Me gusta imaginarme que Bolívar la abrazó al completar el descenso, como lo hizo con sus soldados. Me encantaría que nuestras mujeres propusieran esa fecha como Día Nacional del Parto Humanizado.

Me han estremecido un montón de mujeres… mujeres insurgentes.

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