InicioOpiniónNegociaciones en la encrucijada

Negociaciones en la encrucijada

Todo lo toma, todo lo carga / el lomo santo de la Tierra: / lo que camina, lo que duerme, / lo que retoza y lo que pena; / y lleva vivos y lleva muertos / el tambor indio de la Tierra. Gabriela Mistral, en La Tierra

El año 2021 cerró con resultados muy poco alentadores para la humanidad, luego de las complejas negociaciones de la Convención Marco sobre el Cambio Climático, realizada en Glasgow, en 2021, en cuyo desarrollo poco se avanzó en el compromiso de reducir las emisiones de gases de efecto invernadero a partir del consumo de combustibles fósiles (petróleo, gas y carbón) y en el logro de la cuestionada meta-trampa de permitir un incremento de dos grados centígrados.

El año 2022 nos recibió con un gran conflicto energético, disfrazado de guerra entre Rusia y Ucrania (sugerimos ver nuestro artículo “Juego trancao”). Este conflicto ha implicado un grave retroceso, por un lado, en las políticas a favor de la reducción de emisiones —dado que numerosos países europeos han vuelto al pasado y han reactivado el uso del carbón— y, por otro, el desenmascaramiento del capitalismo existente y su dependencia de la energía fósil para sobrevivir. 

Lo que va de año confirma que los peores escenarios planteados por los modelos del Panel Intergubernamental para el Cambio Climático son los más ajustados a la realidad del sistema-mundo. Esto es de suma gravedad: una tragedia humanitaria.

Con este telón de fondo, iniciaron las negociaciones para la siguiente cumbre de cambio climático, conocida como la Conferencia de las Partes, que tendrá lugar a finales de año, en Egipto. Estas reuniones preparatorias comenzaron este mes de junio, con una agenda amplia y tensa, donde los países del mundo negocian sus posibilidades para el desarrollo, en un planeta cada vez más limitado para acoger tantas ambiciones. Allí Venezuela estuvo presente.

La delegación venezolana participó en diferentes paneles de debate, con una postura que invita a investigar la crisis climática como un tema gravísimo. Como lo ha expresado el presidente Nicolás Maduro, la crisis climática es un tema transversal que toca cada uno de los aspectos de la vida, puesto que la causa de esta crisis es el sistema de vida, de producción y de consumo que impera hoy en el planeta: el capitalismo. El modelo capitalista ha causado (y causa) impactos negativos sobre el ambiente y está a punto de vencer la capacidad de la Tierra para poder absorber esos impactos, de manera efectiva. De hecho, nos acercamos a lo que la comunidad científica llama el punto de no retorno de la naturaleza.

Los temas de agenda del órgano de ciencia y tecnología fueron 18. Esos temas incluyen: cómo mejorar la mitigación de la crisis climática a nivel global, es decir, capturar CO2 o gases de efecto invernadero de la atmósfera y también disminuir nuestras emisiones; cómo mejorar la adaptación a todo nivel (ya sabemos que la adaptación tiene un límite; lo que rebasa ese límite es lo que va a traducirse en pérdidas y daños, incluso pérdidas humanas); la aplicación y temas de género respecto a la crisis climática; la activación de la sociedad civil organizada en torno a la crisis climática; cómo mejorar la educación para una mayor conciencia ambiental. 

El biólogo Carlos Méndez, jefe del Centro de Ecología del Instituto Venezolano de Investigaciones Científicas (IVIC), quien acompañó a la delegación criolla, destaca que nuestro aporte, en las negociaciones, radicó fundamentalmente en la defensa de un acuerdo que comenzó antes del Acuerdo de París, el Programa de Poznan. La alianza del G77 + China (grupo del que forma parte Venezuela) propuso que Poznan se mantenga vivo y continúe más allá del vencimiento del Protocolo de Kioto, en el marco de lo que significa el Acuerdo de París. El mencionado programa garantiza algunas medidas para la transferencia de tecnología y el desarrollo de tecnología propia.

Otro de los temas en los que intervino Venezuela fue cómo aumentar la ambición en mitigación y también el objetivo global de adaptación, conjuntamente con algunos temas metodológicos relacionados con las tabulaciones, rendición de cuentas de los inventarios de los gases de efecto invernadero y las medidas de implementación. 

La duda razonable que emerge de las discusiones, en este tablero mundial, es saber si estamos en condiciones de dialogar en torno a escenarios radicalmente distintos a los que propiciamos en nuestra cotidianidad: el reloj sigue haciendo tic-toc. Está claro que las negociaciones no pueden seguir por un lado y la humanidad por otro.

Deja un comentario