Nueva expresión monetaria, efectos sobre la economía | Pasqualina Curcio

A partir del primero de octubre, el dinero en Venezuela, es decir, el bolívar tendrá una nueva escala y por consiguiente una nueva expresión monetaria: lo que ahora es 1 millón de bolívares (soberanos) equivaldrá a 1 bolívar (digital). A todos los precios y montos/importes que se expresan en bolívares, aunque siguen teniendo el mismo valor, se les suprimirán 6 ceros a la derecha, o para ser más exactos, se dividirán entre 1 millón. Decisión que se venía venir y que, a nuestro modo de ver es necesaria en la medida en que facilita las transacciones financieras diarias.

El cambio de una escala que a su vez conlleva a una nueva expresión monetaria no tiene ningún efecto en la economía, ni en los precios, ni tampoco en el poder adquisitivo de los trabajadores ya que se aplicará a absolutamente a todos los precios y montos expresados en bolívares tal como se lee en el comunicado del BCV: “todo importe monetario y todo aquello expresado en moneda nacional se dividirá entre 1 millón”.

Esta nueva escala monetaria no tendrá ningún efecto en la economía porque todos los valores de las mercancías, incluyendo el valor del propio bolívar y el de la fuerza de trabajo permanecen iguales, lo único que está cambiando es su escala o patrón de medición y con ella la expresión o denominación. Aterricemos con un ejemplo: si 1 kilo de harina hoy tiene un precio igual a 4 millones de bolívares y el de arroz 4 millones también, podemos afirmar que el valor de 1 kilo de harina es igual al de 1 kilo de arroz, usted puede intercambiarlos 1 a 1. Si el salario es 7 millones de bolívares, su valor equivale a 1,75 kilos de harina o de arroz.

Si 1 dólar tiene un precio igual a 4 millones de bolívares entonces el valor de 1 dólar es igual al de 1 kilo de arroz o de harina.
A partir del primero de octubre, el precio de 1 kilo de harina será 4 bolívares, el del arroz, 4 bolívares, el salario 7 bolívares y el del dólar 4 bolívares. Los valores de estas mercancías y sobre todo la relación entre ellos, seguirán siendo los mismos, aunque sus expresiones monetarias hayan variado. Usted podrá seguir intercambiando 1 kilo de arroz por 1 de harina cuyo valor sigue siendo idéntico; con su salario podrá adquirir los mismos 1,75 kilos de harina o de arroz. Por su parte, 1 kilo de arroz o de harina seguirán siendo 1 dólar. En la economía todo permanecerá igual, su poder adquisitivo, su consumo, los niveles de producción, solo que con 6 ceros menos a la derecha.

El valor del dinero no varía con esta medida. El bolívar ni se aprecia ni se deprecia. De hecho, se lee en el comunicado del BCV: “La introducción del bolívar digital no afecta el valor de la moneda: es decir, el bolívar no valdrá ni más ni menos, solo que para facilitar su uso se está llevando a una escala monetaria más sencilla”. Lo que se busca es hacer más fácil las transacciones diarias y contables, por ejemplo, evitar que fraccionen un monto de 100.000.000 de bolívares para que pueda pasar la tarjeta de débito en un punto de venta que solo permite introducir 6 ceros; o que tengamos que cargar fajos de billetes. Aprovechamos para comentar que no queda clara la divisibilidad del dinero ¿cómo haremos para pagar en efectivo lo que, por ejemplo, tiene un precio igual a 1,5 bolívares si la menor expresión, a lo que al cono monetario se refiere, es una moneda equivalente a 1 bolívar?

¿Y qué nombre le pondremos?

Los cambios de las escalas de medición monetaria, por lo general van a acompañados de un cambio en el nombre de la moneda para distinguirla de la anterior, aunque no es estrictamente necesario. En este caso, le colocaron el nombre de “bolívar digital”. Es el mismo bolívar, con el mismo valor solo que con una escala distinta (de 1 millón pasó a ser 1) y con un nombre diferente (de soberano cambió a digital). Las transacciones digitales se realizan en Venezuela desde hace tiempo: las transferencias bancarias, los puntos de venta, el pago móvil, los monederos digitales, biopagos, etc. Ah, quizás a partir del primero de octubre se incorporarán nuevas tecnologías de pago, pero el bolívar, en esencia es el mismo, solo que, tenían que darle un nombre. ¿Y qué nombre le pondremos, matarilerilerón? Le pondremos “digital”.

El que se utilice una u otra escala monetaria depende de una decisión que, por lo general, en cualquier país, la toma de manera arbitraria y por convención el Estado, que es el que, en principio y teóricamente tiene el poder de imponer esas escalas. Perfectamente pudieron haber decidido suprimir solo 3 ceros o 5 ceros, el número de ceros es irrelevante, lo importante es que ese cambio se aplique a absolutamente todos los montos que se expresan en unidades monetarias.

La nueva expresión monetaria no derivará en mayor aumento de los precios o inflación, mucho menos en disminución de los precios o deflación. Las causas de la inflación son otras y tienen que ver con el ataque al bolívar por parte del imperialismo. Esta medida de nueva escala monetaria, por si sola, tampoco evitará el ataque al bolívar, ni contrarrestará sus efectos sobre la pulverización del poder adquisitivo, tampoco es garantía de estabilidad económica, mucho menos de recuperación de la producción. Mientras persista el ataque imperial al bolívar los precios no dejarán de aumentar, el salario se seguirá deteriorando y seguirá cayendo la producción, especialmente si no se toman medidas como por ejemplo la indexación de la economía para, por lo menos, neutralizar dichos efectos que ocasiona la manipulación política y diaria del bolívar.

Es importante no crear falsas expectativas en cuanto a la eventual estabilización y recuperación económicas como consecuencia de la nueva escala y expresión monetarias. Esta medida para nada tiene que ver con la “prosperidad” económica. A menos que, haya algo más que no sepamos, nos referimos a la posibilidad de que esta decisión del bolívar digital esté acompasada con un eventual menor ataque al bolívar resultado no de la nueva escala monetaria, sino de las negociaciones que se han adelantado con el imperialismo por intermedio de sus operadores/voceros locales congregados en la MUD.

El detalle que preocupa no es el hecho de que se negocie (celebramos el diálogo) sino qué se está cediendo en esas negociaciones, las cuales se enmarcan en la confidencialidad y permisividad de la Ley Antibloqueo y que, ante una arma económica tan poderosa como lo es el ataque a la moneda, puede incluir presiones que van desde la congelación de los salarios; la no indexación de la economía; la liberación de los precios; privatizaciones en sectores estratégicos; exoneración de impuestos y aranceles; liberación del control cambiario; reformas de la ley de hidrocarburos; hasta especialísimas condiciones económicas en zonas y territorios venezolanos repletos de nuestros recursos naturales para “promover” las inversiones extranjeras privadas.

Aprovechamos para hacer una pregunta a los monetaristas neoliberales y, de paso, resaltar, una vez más sus contradicciones cuando se oponen a la indexación de la economía: ¿Debido a que la cantidad de dinero hoy es 2.166.898.704.103.480 bolívares y a partir del primero de octubre será 1 millón de veces menor, 2.166.898.704 bolívares, caerán los precios y habrá deflación? Lo responderemos en la próxima entrega.

 

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