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Otro Diógenes pero sin linterna

De los filósofos antiguos con el que más simpatizo es con Diógenes el Cínico, también llamado el Perro.

Fue un personaje que hizo de las limitaciones una virtud y, a diferencia de muchos de la actualidad, vivía como predicaba. Se le recuerda por el diálogo que sostuvo con Alejandro Magno, conquistador del mundo conocido, quien admiraba al filósofo y se llegó a la tinaja donde Diógenes vivía para ofrecerle “lo que quisiera”.

La respuesta del filósofo aún resuena en los oídos de la gente decente, que admira la profundidad de pensamiento y la coherencia de vida: “Quítate del frente que me tapas el sol”, le dijo al gran militar, quien no le hizo nada y varias veces volvió a visitarlo.

Cuando le preguntaron por qué le decían el Perro replicó: “Porque ladro para pedir comida y muerdo a quien no me la da”. Otra de sus travesuras era andar de día con una linterna o lámpara encendida cuando el aceite y la cera eran bienes costosos. Lo hacía para responder a los preguntones “busco un hombre honesto”. ¡Nunca lo consiguió!

Eran otros tiempos, pero en épocas más recientes en Venezuela tuvimos un Diógenes. Ese ciudadano no andaba de día buscando hombres honestos y menos vivía en tinajas, a este Diógenes le gustaba vivir en las cercanías del poder político y había pasado gran parte de su vida fuera de Venezuela.

Los venezolanos no sabían de su existencia pero igual fue postulado como Presidente de una presunta transición desde el poder andino, donde las elecciones eran de tercer grado, hacia la democracia moderna.

Este Diógenes o más bien sus mentores vieron frustradas sus ilusiones cuando se supo que el candidato estaba enfermo y loco de remate. Hubo, sin embargo, quienes aseguraban que los andinos conocían la locura del segundo Diógenes, pero dejaron correr las esperanzas de los que después formaron AD, para ganar tiempo.

Bien: ahora llega a Venezuela un tercer Diógenes sin la linterna del primero, sin la prestancia del segundo que fanfarroneaba ser amigo del Presidente yanqui y sin el nombre, porque este se llama EGU o “tapa”.

Pero igual al segundo pretende ser Presidente de un país que no conoce porque lleva décadas viviendo fuera, sin tener partido ni gente honesta a su lado.

No está loco… piensa que los locos somos nosotros.

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