¿Por qué resiste Venezuela?

Durante la cuarentena no ha cesado la actividad de los movimientos sociales. Van en aumento las convocatorias nacionales, continentales y hasta mundiales para conversar mediante diversas plataformas digitales.  El debate se está dando sobre temas como: autogestión comunal, economía transformadora, violencia de género, la educación o el trabajo en estos tiempos, el manejo de la pandemia, entre otros.

De todas estas invitaciones me llamo la atención una que se titula: “¿Por qué resiste Venezuela?: voces desde la economía transformadora.” El cartel promocional anunció la participación de voceros de experiencias socio-comunitarias activas en nuestro país, como la Comuna El Panal, Pueblo a Pueblo y el Centro de Formación Guayana. Dada las limitaciones de conectividad muchos no pudimos participar, pero me parece clave socializar  e interpelarnos ¿Por qué resiste Venezuela?.

En estos momentos lidiamos con una pandemia, en proporciones menores a la de la región, pero con los mismos peligros. Además con una derecha apátrida que contrata mercenarios, promueve el saqueo de la República y alienta a otros gobiernos a seguir implementando medidas coercitivas unilaterales contra nuestro pueblo. En este escenario nosotros y el mundo debemos conocer la respuesta a la pregunta ¿Por qué resiste Venezuela?.

Para construir una respuesta, nada mejor que el debate, que nos permita reconocernos como pueblo y que supere el marco reducido de las versiones edulcoradas o toxicas, que suelen están lejos de la realidad. Este debate debe ser asumido entre nosotros, los de a pie y en nuestras organizaciones, como el Consejo Comunal o el sindicato.

Venezuela resiste porque asumimos hacernos realmente independientes y soberanos, para dejar de dejar usar estas palabras solo en los actos del 5 de julio. Resistimos porque como pueblo decidimos labrarnos una idea de futuro, alterna a la que nos impusieron con espejitos; que denominamos el buen vivir, en el marco de la vía socialista.

¿Cómo se resiste?, es un pregunta obligada, en cuya respuesta encontraremos algunas verdades incomodas, pero necesarias para avanzar, porque solo reconociéndolas podemos identificar qué es lo que es necesario hacer, no solo para resistir, sino para pasar a la ofensiva.

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