Potencial universitario

La crisis general que vivimos, junto a la dura pandemia, están afectando gravemente a las universidades, en especial a las públicas: para que estas instituciones puedan funcionar bien y avanzar, como el país lo necesita, se requieren acciones más allá de ellas mismas. Sin embargo, hay iniciativas propias que las casas de estudios superiores sí podrían explotar más a fondo aun en estos momentos. O precisamente en estos momentos. No digo que no se esté haciendo nada, sino que se podría hacer más.

Por ejemplo, la situación actual del país entraba el funcionamiento de la industria y el agro: se hace difícil la compra de nuevos equipos, repuestos y materia prima, así como la contratación externa de asesoría tecnológica. Y en nuestras universidades hay todavía personas conocedoras que en muchos casos podrían generar respuestas útiles para esas necesidades, a través de labores de investigación e innovación: materias primas nacionales sustitutivas de lo importado, reparación o reemplazo de piezas de maquinaria dañadas, desarrollo de nuevos productos o procesos, optimización de los existentes… De igual modo, podrían ofrecer actividades de formación y actualización dirigidas al personal de las empresas. Pienso tanto en empresas públicas como privadas, y desde las más grandes hasta las más pequeñas, estas últimas organizadas en sus asociaciones. La colaboración universidad-empresas permite fortalecer los saberes nacionales y las actividades productivas, a la vez que suma recursos para las instituciones educativas.

También otras áreas se pueden beneficiar de los aportes del sector universitario: en salud, educación básica, electricidad, agua, transporte y otros servicios, muchos de ellos gestionados por el Estado, pueden plantearse acuerdos de mutuo interés a fin de atender diversos problemas.

Así mismo, puede resultar fructífera la oferta más intensa de diplomados, especializaciones, maestrías y doctorados a estudiantes de otros países. Por nuestra ubicación y calidad, tenemos buenas posibilidades en la región. Y el apoyo -económico o en conocimientos- de antiguos profesores y egresados, tanto desde Venezuela como desde el exterior, puede crecer mucho más. Las universidades necesitan movilizarse para que su luz no se debilite tanto en medio de esta megacrisis. @uroralacueva

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