¿Qué pasará con Guaidó?

El regreso del diputado Guaidó por el Aeropuerto de Maiquetía, sin ningún de tipo de problemas con las autoridades para su ingreso, a no ser el rechazo de los trabajadores de Conviasa y las voces que lo tildaban de “traidor” y “vendepatria”, nos lleva a una reflexión y, por supuesto, a esa interrogante en la mente de muchos: ¿Qué pasará con Guaidó?.

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No es de extrañar que lo enigmático de la expresión “poder” se extiende a la posibilidad de una ficción de poder o asunciones de poder a sabiendas de su falsedad conceptual, pero a la vez con “conciencia de su utilidad para la manipulación”, de su autoengaño y del engaño a la opinión pública.

Entonces, ¿Qué pasará con Guaidó? No sabemos. Pero es casi seguro que, en corto tiempo, se le disolverá la ficción de poder que el Gobierno de EEUU y otros gobiernos le sustentan. Hace poco Miguel Ángel Pérez Pirela, en su análisis político, expresó que sería un error del gobierno privarlo de libertad en estos momentos: “Bien pendejo el que meta preso a Juan Guaidó, porque es un cadáver político”. La razón es muy sencilla: Guaidó ha fracasado en todo. A todas éstas, alrededor de él giran esas acciones típicas penales.

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Desde los viejos tiempos romanos de la “perduellio” se castiga la traición exterior o inteligencia con el enemigo. En Venezuela, el Código Penal de 1873 decía que eran reos de traición a la patria los venezolanos que de acuerdo con una nación extranjera conspiran contra el Gobierno. El Código Penal de hoy dice lo mismo. Se llama traición a la patria. Y con la traición a la patria camina la usurpación y algo más. La usurpación consiste en asumir o ejercer funciones públicas indebidamente. Sin embargo, esa “ficción” que mantiene a Guaidó, muy comprometida con los grandes centros de poder imperial, ha causado daños a los venezolanos. Hay una guerra económica y financiera. Hay una guerra diplomática, mediática y de redes sociales. Contra Venezuela hay sanciones pedidas por opositores y actos de terrorismo. No se han atrevido a la guerra militar, pero amenazan.
En la guerra -decía Sun Tzu- hay circunstancias donde los que son muchos no pueden atacar a los que son pocos, y otras en las que los débiles pueden dominar a los fuertes. Hay unos cuantos que llaman a la intervención militar. ¡Qué insensatos y traidores! Ahora, ¿Qué pasará con Guaidó? No sabemos; pero esta vez, demasiado rápido, se está cayendo el tramoyón.

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