¿Quién ganó, quién perdió?

Esto lo escribo el 4 de diciembre. Percibía un proceso electoral extraño. Ej. el líder fundamental de la oposición partía con 62 % de rechazo. Obvio, sin partido. Ni apoyo popular. Su única ortopedia la donaron algunos miembros del sepultado gobierno de Trump.

No había secretos. Todo fue revelado en un tuit del rechazado Trump, que expuso: “ese muchacho Guaido, no tiene contextura política para enfrentar el enfrentamiento”.

Esta coyuntura alojaba otra contradicción. La población invitada a votar, expresaba que no aprobaba ningún candidato o partido de los contendientes.

Expresaban sus voceros, – lo dicen las encuestas- la mayoría de los posibles votantes no reconoce estar asociado -emocional e ideológicamente- a bandera partidaria opositora alguna. Nos lleva a pensar que no estaban dispuestos a defender con brío ninguna forma de gobierno que no tuviera su origen en un proceso electoral aceptable. Era mayoría “sin filiación” ni conciencia partidaria definida.

Sin embargo, supe de algunas encuestas -de las pocas medianamente reconocidas como sérias-. Que mayoritariamente estimaban, que el responsable de la crisis era el Gobierno.

Otro factor que afecto la posible vía para lograr un acuerdo estratégico era que la línea de la propuesta de la abstención como slogan propagandístico era rechazada de forma absoluta. Solo produjo dudas: “ok.. no votamos ¿ y que hacemos¿”. No tenían plan B.Otro slogan, que resulto todo un fardo emocional inmanejable en este proceso fue ese mantra casi bolchevique que pedía “todo el poder para Guaidó”. Cuyo objetivo era, que él, y su agonizada Asamblea siguiera manteniendo el carro chocado, del “poder vacio” de su gabinete de becados del honesto Abrams. Qué ojo: reconoció deberles su bono navideño.
En su desbandada la oposición, débilmente sostenida por la ortopedia de los poderes internacionales, ONU, UE, OEA, Grupo de Lima, y las viudas de Miami, que le dieron oxígeno al aplicar sanciones. Pero, que, tarde descubrieron, que el 70% de quienes votarían el 6D rechazaban las mentadas sanciones.

Esa misma población resiente, como impúdicas, las prácticas políticas de los radicales, de ambos lados y piden de aquí hacia el futuro más versatilidad. Menos rigidez. Solicitan, en alguna encuestas, más temperancia y fortalecimiento de esa antigua vocación por las conductas negociadas.

El mejor chiste o mamadera de gallo.

 

Enlaces patrocinados

WP Twitter Auto Publish Powered By : XYZScripts.com