InicioOpiniónRefugiados

Refugiados

El tema de los migrantes es serio, y el de los refugiados además es triste; sin embargo, cada vez más vemos a gobiernos y organizaciones que se empeñan en caricaturizarlo y peor aún, ponerlo al servicio de sus intereses. En relación a los migrantes y los refugiados venezolanos han hecho un festín, comenzando con tratamiento indistinto de los dos términos, para ajustarlo al discurso de la crisis humanitaria, que se adecua a la política de agresión del Gobierno gringo.

De acuerdo al derecho internacional humanitario, un refugiado o refugiada es aquella persona que ha cruzado una frontera internacional, con un temor fundado de ser perseguido por “motivos de raza, religión, nacionalidad, pertenencia a determinado grupo social u opiniones políticas” en su país de origen y que no quiere o no puede acogerse a la protección de ese Estado.

El 20 del pasado junio, se conmemoró el Día Mundial del Refugiado, y en varios escenarios se dieron eventos para visibilizar esta realidad. Y nuevamente se coloca en el foco comunicacional a los venezolanos y venezolanas que se encuentran en situación de movilidad. Se asume sin fundamento, que todo el que sale de Venezuela tiene un temor fundado de persecución y que de ninguna manera es un migrante por razones económicas, agravado por el bloqueo a nuestro país.

Es justo reconocer que existen personas que han invocado el derecho al refugio y que seguro tienen fundamentos, pero es desproporcionado considerar que sean todos los que salen. Y tal es así que la realidad lo confirma, no sólo en términos estadísticos (claro, sin maquillajes convenientes), pues muchos de los migrantes regresan al país, y hasta retoman su vida donde la dejaron, pues las expectativas que tenían donde llegaron no se cumplieron.

Se le ven las costuras de lejos a los oportunistas, que al final lo que demandan es más dinero, supuestamente para atender a nuestros compatriotas en varias latitudes. No deja de fastidiar que vengan algunos con una actitud de superioridad moral a darnos lecciones, cuando hemos sido y somos un pueblo con vocación de recibir migrantes y refugiados. Indigna ver los comportamientos de quienes se convierten en traficantes de las desgracias y de los otros que se asumen como cómplices, con su silencio, ante sus causas nefastas.

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí