InicioOpiniónRelaciones diplomáticas con Colombia y el posicionamiento paramilitar

Relaciones diplomáticas con Colombia y el posicionamiento paramilitar

Pensar el restablecimiento de las relaciones diplomáticas entre Venezuela y Colombia también desde el escenario de la lucha contra el paramilitarismo exige una caracterización de los grupos armados en la frontera que recientemente obligaron al presidente Nicolás Maduro a extender la Operación Escudo Bolivariano del Ceofanb contra el paramilitarismo al oriente venezolano.

El posicionamiento geopolítico de Estados Unidos para tomar el poder en Venezuela pasa por la frontera con Colombia y apunta al Arco Minero del Orinoco como un enclave de extracción incluso más estratégico que los pozos petroleros. La ausencia de investigación y datos del lado venezolano no hace de este conflicto una guerra difusa, al contrario, esta tesis minimiza las responsabilidades de los poderes en pugna para legitimar que contra Venezuela se ejecutan operaciones encubiertas.

Estas operaciones persiguen destruir el tejido social en Venezuela, independientemente de la presencia de guerrillas colombianas. Está más que demostrado que el paramilitarismo en Colombia surgió en 1951 como dispositivo de guerra sucia del Estado y, lejos de combatir a los grupos insurgentes, ejecutaron hecatombes sociales para dar vía libre a las transnacionales. Por tanto, la expansión paramilitar en Venezuela no persigue a las guerrillas.

La ruta para el restablecimiento de las relaciones fronterizas inició en 2021 con la instalación del Consejo Binacional Intergremial del Eje Fronterizo Norte de Santander-Táchira. La segunda etapa se concretó en el Encuentro Empresarial Acuerdo de la Frontera 2022 firmado por Fedecámaras Táchira y el Comité Intergremial del Norte de Santander en San Cristóbal, estado Táchira, en coordinación con las autoridades colombianas y venezolanas.

La diversidad de la participaron en este Encuentro refleja la complejidad de actores políticos, económicos, gubernamentales, policiales, militares, sociales, e incluso exguerrilleros de las antiguas FARC-EP que son parte de la realidad binacional, diversidad sin la cual no es posible buscar el camino de la solidaridad entre los pueblos y establecer consensos mínimos de convivencia entre las oligarquías de ambos países.

¿Qué se dijo en el Encuentro Empresarial Acuerdo de la Frontera 2022?

Los ponentes en el encuentro dejaron clara la necesidad de crear las bases para que el escenario del año 2015 con el cierre de la frontera no se vuelva a repetir. La diversidad del Encuentro se reflejó en la participación de Wilfredo Cañizares, presidente de la Fundación Progresar de derechos humanos en Norte de Santander y quien denunció la alianza de Juan Guaidó con Los Rastrojos; el exembajador de Colombia en Venezuela, José Fernández Bautista; el senador del Partido Verde, Jaime Castellano; el senador Gabriel Becerra del Pacto Histórico; Rubén Zamora en representación del Pacto Histórico por el departamento, quien fue comandante del Frente 33 de las antiguas FARC-EP y hoy es firmante del Acuerdo de Paz (2016), entre otros.

Por un lado, Tiziana Polesel, presidenta de Consecomercio, invitó a las autoridades a que permitan el libre mercado y que sea este el que decida las importaciones y exportaciones. Por el otro, Zamora afirmó: Al igual que nuestros hermanos venezolanos, tenemos la disposición de las relaciones entre dos Estados que han estado unidos con lazos de integración desde la época independentista. Tenemos muchas expectativas con la apertura de las relaciones binacionales que van desde la sociedad empresarial colombiana hasta los sectores más pobres.

También para Cañizares en el restablecimiento de las relaciones y la apertura comercial de la frontera se mantiene la esperanza de alcanzar “la verdadera paz en el país”para “mejorar la calidad de vida de todos los colombianos y venezolanos”con respeto, desarrollo, participación ciudadana, soberanía y autonomía. Contradictoriamente, en el departamento donde no ganó el presidente electo Gustavo Petro y la vicepresidenta electa Francia Márquez será la región donde más se reactive la economía de forma inmediata.

La expansión silenciosa de las Autodefensas Gaitanistas de Colombia

Este es el nombre del informe realizado por Wilfredo Cañizares de la Fundación Progresar sobre el grupo paramilitar que este año demostró tener presencia en 12 departamentos de Colombia, 100 % de presencia en La Guajira y el área rural de Cúcuta en Norte de Santander, ambos frontera con Venezuela. Esta expansión responde a la militarización y el reposicionamiento geopolítico de Estados Unidos contra Venezuela a través de fuerzas mixtas serviles a sus intereses.

Estas fuerzas mixtas están compuestas por militares gringos del Comando Sur, la Brigada de Asistencia a las Fuerzas de Seguridad, el Comando contra el Narcotráfico y Amenazas Transnacionales (Conat) de la División de Aviación y Asalto Aéreo del Ejército Nacional de Colombia, grupos paramilitares como el Décimo Frente, Frente 28 y Frente 45 que usurpan siglas guerrilleras, así como las Autodefensas Gaitanistas de Colombia o Clan de Golfo, grupo paramilitar que tiene tomada la frontera occidental venezolana.

El objetivo estratégico de la expansión iniciada en 2016 es conectar su retaguardia estratégica en el noroccidente colombiano con todos los departamentos fronterizos con Venezuela, igual que se lo planteó las Autodefensas Unidas de Colombia en 1999. Wilfredo Cañizares estimó en el informe que “(…) quedaría abierta la posibilidad de usar una fuerza ilegal -mercenaria paramilitar- (…) utilizada por sectores de la fuerza pública colombiana para combatir a las guerrillas en alianza con el paramilitarismo”.

Para la Fundación Progresar la expansión de corredores estratégicos durante el periodo 2019-2021 persigue utilizar a Venezuela y Brasil como países de paso para sacar la droga a Australia o Europa, por esto el posicionamiento paramilitar en departamentos de Arauca, Vichada, Guainía conecta con el Arco Minero del Orinoco, riquezas que grupos económicos legales e ilegales pudieran legalizar en el territorio colombiano como puerto y punto de exportación del oro venezolano y otros recursos.

Luego de la captura de Wilfrido de Jesús Toncel o Necoclí en Valencia el 23 de marzo de 2019, el grupo Los Rastrojos fue cooptado por las AGC, de modo que las evidencias recogidas indican que el plan de expansión responde al objetivo estratégico de abarcar toda la frontera venezolana, objetivo que no ha variado luego de la entrega de Otoniel a las autoridades colombianas y su posterior extradición.

El análisis indica que no solo desde el Urabá, sino también desde las estructuras paramilitares de las regiones cocaleras del Meta y Guaviare, hubo participación de la incursión reciente en Cúcuta expresada en la toma paramilitar de las AGC de mayo de 2022. Adicionalmente, el relevo de jefes paramilitares por bajas, capturas o entregas ha llevado, a su vez, a cambios políticos en las lógicas de acción y expansión, donde buscan disminuir el maltrato y las violaciones a los derechos humanos.

Estos cambios revelan un peligro alto de legitimación de la acción paramilitar en toda la frontera con Venezuela. En medio de esto las afectaciones humanitarias contra el tejido social no cesan. De modo que la paz transfronteriza y regional solo será posible con la derogación del Acuerdo OTAN-Colombia.

¡Para la guerra nada!

DEJA UNA RESPUESTA

Por favor ingrese su comentario!
Por favor ingrese su nombre aquí