Repolitizar la economía

Cuando se hace política, se trabaja para la construcción de un pueblo. Esto significa operar en la aglutinación de las voluntades para actuar concretamente en la realidad social. Y esto debe partir de la propia realidad que viven las personas, sus necesidades, sus deseos y la forma como en el colectivo se valoran, se explican y se caracterizan esos asuntos de interés público.

Por lo tanto, la política combina la incidencia que pueda tener una fuerza tanto en la vida material de la gente como en sus opiniones, sus sentimientos y sus emociones respecto a sus condiciones de vida.

Economía y comunicación. Esto es, a fin de cuentas, la acción política. La forma como la gente satisface sus necesidades, la capacidad de conseguirse la alimentación, el vestido, el lugar donde vivir, el cuidado de su salud, el acondicionamiento de su vida, la capacidad para concretar sus aspiraciones, lo que quiere ser, lo que quiere hacer, lo que quiere poseer, lo que quiere disfrutar, todo esto se cruza en el espíritu humano con las explicaciones que nos podemos dar sobre la satisfacción o insatisfacción de cada una de esas demandas.

Las necesidades materiales se traducen en deseo, y el deseo se proyecta como potencia política en el discurso, en la construcción por la vía del lenguaje de un mapa de razón para resolver lo que el deseo propone.

En el chavismo, toda nuestra política, toda nuestra acción, toda nuestra comunicación debe ser y nacer del colectivo, del común. La gente necesita ver y sentir que sus problemas, sus deseos, están siendo interpretados y materializados en lo político. Las acciones concretas en este sentido repolitizan al pueblo, porque generan identidad en el sentimiento.

La guerra económica es la verdadera guerra política. Si el salario no alcanza para nada y cada vez es más difícil “resolver” las necesidades básicas; y además, la explicación que circula a través de los canales de comunicación es que esta situación es causada por lo que hace o deja de hacer el Gobierno, la politización del antichavismo está hecha de manera efectiva.

El Gobierno popular debe identificarse con el deseo y la voluntad del pueblo: recuperar su capacidad y su dignidad económica. Este, y no otro, es el camino de la repolitización.