Rosales o la tragedia

Toda tragedia es un acopio de horrores que se conciertan en una máquina infernal que tritura a los personajes, causantes inconscientes de su desdicha. Así, Edipo no sabe que el hombre que mató en una trifulca es Layo su padre y que la mujer con quien casó es Yocasta su madre. Cuando descubre que es hermano de sus hijos sufre la repulsión que lo lleva a sacarse los ojos para no ver el horror.

Más allá del teatro, la historia está llena de tragedia. Richard Wagner compuso su obra maestra sobre la convulsión final del mundo, con una marcha fúnebre para que la cultura germánica llore la muerte de Sigfrido, su héroe esencial. Días antes de la caída de Berlín y del suicidio de Hitler, el hombre más infernal conocido, hubo un concierto en que se oyó esa pieza. Es fácil localizarla por internet: Marcha Sigfrido. Te la recomiendo porque ayuda a metabolizar el horror.

Decía Eurípides que cuando los dioses deciden joder a alguien le infunden la locura que lleva a Medea a matar a sus hijos.
No son pocos ni pequeños los dramas que hemos padecido en Venezuela en estos 22 años de horror y gloria. Para enfrentar la agresión del Imperio más poderoso e implacable de la historia hemos conquistado hazañas épicas, produciendo el 95% de lo que nos alimenta, con atletas que bañan de medallas nuestra bandera, la juventud musical rompe el récord Guinness, conseguimos vacunas mediante astucias dignas de nuestro esencial Tío Conejo. Y el domingo pasado ganamos las megaelecciones.

Pero perdimos una entidad primordial no solo por su magnitud geopolítica sino simbólica. El Zulia eligió a un ser abominable, desfachatado corrupto, de un nivel intelectual ruinoso, un fantoche de lleva y trae, con un rostro inexpresivo rayano en la parálisis facial, incapaz por tanto de inspirar emociones, ni siquiera odio. No eligieron peor porque no hay. Acaba de vaciar Monómeros y podría servir de mascarón de proa de una guerra separatista, la tragedia, o sea. Entiendo: el Zulia ha sido martirizado y no solo por el Imperio sino por el desamor de una parte de la dirigencia revolucionaria y la gente reaccionó votando trágicamente.

Nos toca ahora ejercer la sabiduría con que estamos derrotando la pandemia que tiene al mundo sumido en la tragedia.

@rhm1947

 

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