Sin embargo, se mueven

El acuerdo entre el Gobierno de Venezuela y el Programa Mundial de Alimentos de la ONU (PMA) fue celebrado por casi todo el mundo. Digo casi, porque la única que reaccionó “como gallina mirando sal” fue la oposición “guaidonista”. En contraste, manifestaron su apoyo nada menos que la USAID, el Departamento de Estado, el Asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, el jefe de la Comisión de Asuntos Exteriores del Congreso estadounidense, y varios senadores gringos, incluyendo a Bob Menéndez, el más “escuálido” de los demócratas.

El hecho es que David Beasley, director del PMA, vino a Venezuela, se reunió con Maduro en Miraflores y ambos anunciaron que ese ente establecerá operaciones en el país para repartir comida a niños pobres. Pero, ¿cuáles son las implicaciones políticas de esto? Veamos.

El 18 de febrero, Elliott Abrams publicó un artículo en el que recomendaba a Joe Biden lo siguiente: “La administración de Biden debe condicionar permitir los intercambios de diésel por petróleo a que se permita que el PMA trabaje en Venezuela”. Recordemos que, en octubre, el mismo Elliott Abrams anunció que EEUU prohibía a empresas que enviaran gasoil a Venezuela a cambio de petróleo crudo. Eliminaban así una de las “excepciones” del esquema de sanciones. Varias ONG señalaron al gobierno gringo que eso agravaría la crisis en Venezuela, ya que la falta de gasoil paralizaría el transporte de alimentos. Entonces, en su artículo, Abrams respondía: “Si la preocupación sobre el gasoil es por los alimentos, entonces hagamos que el régimen permita ayuda ‘seria y directa’ en eso”.

Es la actitud del secuestrador: te someto y luego te condiciono. El PMA funciona principalmente a través de ONG y su mayor financista es, precisamente, EEUU. Se pagan y se dan el vuelto.

El acuerdo con el PMA se firmó el lunes. El jueves, Maduro anunció un “plan de 60 días” para regularizar la distribución de gasoil a los productores.

Tal parece que avanzan negociaciones “silentes” entre ambos gobiernos que tienen que ver con el bloqueo. El mismo jueves, la Asamblea Nacional anunció que el nuevo CNE está “casi listo”. Esta es otra de las “condiciones” que pone Washington para “relajar” sanciones. Tampoco hay que perder de vista el proceso de reestructuración de la Policía Nacional Bolivariana, que incluye al famoso FAES.

Las cosas se están moviendo. Pronto sabremos si habrá valido la pena.

Twitter: @angelgonzalezvn

 

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