Soberanía o nada

Nuestro modelo constitucional es la única vía de superación del capitalismo para la realización humana y su forma de explotación superior: fetichismo del trabajo y de la plusvalía cognitiva.

Decidimos además desarrollar un modelo económico basado en la distribución equitativa del ingreso, así como neutralizar las pulsiones monopólicas y oligopólicas, garantizando un salario digno atatdo a la inflación.

Los necios “izquierdosos” defendemos el derecho establecido en el artículo 91 referido al salario digno. Más allá de los ataques de afuera y adentro, y a la aludida falta de ingresos. Chávez encontró un país demolido: 7$ el barril, sin ingresos ni para pagar sueldos y aun así, puso por delante el interés del pueblo y los trabajadores.

Es justo reconocer que antes del covid-19 el plan económico no mostraba el impacto esperado, al menos no que favorezca a los trabajadores, según las cifras del BCV que sirven de base a Pasqualina Curcio. Desigualdad y proceso regresivo del ingreso, mientras aumentan las ganancias privadas, con inflación imparable, aún cuando se quitaron las restricciones a las divisas.

La inflación en Venezuela es la expresión del conflicto de clase entre el capital nacional e internacional y los trabajadores venezolanos que asumieron la lucha por su dignificación y se expresó en una Constitución. No responde a la tesis monetarista, sino al esfuerzo que hace ese capital por destruir la soberanía de nuestra República y modificar la Constitución. La explicación, el fundamento y el asiento político de la guerra económica se manifiesta en el comportamiento anómalo de los precios y el ataque al bolívar.

Nosotros a diferencia de los neoclásicos, neo keynesianos y economistas de la “autorregulación”, pensamos que lo que determina la distribución del ingreso no son las leyes del mercado, sino lo que los post keynesianos de Cambridge llaman factor k, que en nuestro caso es el Estado que debe intervenir en la economía y la Constitución como marco de actuación.

Ceder frente a pretensiones neoliberales nuestra soberanía económica, monetaria, salarial por causa de la guerra económica aceptando prescripciones foráneas para paliar la merma de la calidad de vida y pulverización del salario e ingreso de la República, termina por acentuar y el deterioro.

Nuestra premisa patriota debe ser “a mayor soberanía mayor salario y más dignidad. Sin soberanía política, fuerza de la subjetividad del trabajo no habrá soberanía económica. Soberanía o nada”.

Enlaces patrocinados