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Sun Tzu y la corrupción

Quienes escribimos tenemos a disposición ciertas licencias. Una de ellas es tomar un título de otro autor o autora, siempre y cuando tengamos la cortesía de citar. Hoy no solo me tomo esa licencia y titulo esta nota como lo ha hecho Julio Yao, sino que rescato el alma de su artículo publicado en 2018 en La Estrella de Panamá. Comienza Yao citando al por entonces presidente de ese país, quien en un discurso, utilizó una famosa frase de Sun Tzu, sin hacer referencia a quien se le atribuye la autoría de una obra fundamental desde hace siglos: El arte de la guerra.

Yao expone que investigadores de la obra de Sun Tzu afirman que “la estructura política de Wu era como un salón con pedazos y polvo por todo el piso. Toda la estructura estaba apolillada, y algunas partes podrían venirse abajo en cualquier momento” (Yaode y Xiaomei, Historia de Sun Tzu). Esto generó resentimiento en la población, pues existía un abismo entre la burocracia y el pueblo, lo que colocaba al gobierno en una situación precaria e inestable. “Sun Tzu le aconsejó al rey Helu que debía eliminar la corrupción pues su polilla carcomía el reino, lo que imposibilitaba vencer a Chu. Sun Tzu, encargado de la tarea, encarceló y ejecutó en público a los corruptos después de devolver lo robado e indemnizar a las víctimas.”

El principio fundamental de Sun Tzu en El arte de la guerra es: la mejor victoria es vencer sin combatir, y que fue justamente el que refirió Varela sin citarlo; pero desarrolla una serie de principios para la guerra. Principios que son inocuos, sino se combate a las “polillas”, que son los funcionarios y funcionarias corruptos, que son más grandes, cuando más grandes son sus cargos y que comprometen la defensa y el combate en todo momento. ¿Cómo se combate una guerra con funcionarios o soldados corruptos?

Venezuela se encuentra bajo ataque desde hace décadas, por el hecho de reivindicar la soberanía y la autodeterminación como pueblo, que forma parte del legado de Chávez, por lo que flaco favor nos hace ser permisivos con las “polillas”.

Hoy son impensables las ejecuciones de Sun Tzu, pero necesario es que el sistema de justicia procese a los corruptos, que comprometen la revolución desde adentro y de esta manera asegurar moral y fortaleza en la lucha.