Trump

Carolina del Sur, uno de los estados esclavistas por excelencia y muy racista en la actualidad, durante la formación de Estados Unidos, fue el escenario que escogió Donald Trump para soltar una frase que pareciera pasar desapercibida, en el inicio de su campaña, comenzando este 2024, cuando se realizarán las elecciones presidenciales en ese país: “Juntos completaremos el asunto pendiente de hacer que Estados Unidos vuelva a ser grandioso”, misma frase que soltó en New Hampshire. Allí, en su primer evento del año, cuestionó a quienes dudaron de que se volviera a lanzar: “Dijeron: Él no está haciendo mítines, no está haciendo campaña. Tal vez haya perdido ese paso… ahora estoy más enojado y más comprometido que nunca… tenemos planeadas grandes manifestaciones, más grandes que nunca”, les dijo a sus compañeros en la reunión del Partido Republicano.

Dos refranes rezan, “cuando veas las bardas de tu vecino arder, pon las tuyas en remojo”. Y, “guerra avisada, no mata soldado”.

Trump es un enemigo. Un hombre de la ultraderecha que linda con el fascismo. Peligrosamente fanático de la conquista del poder y la riqueza a costa del sufrimiento de los demás, que para él significa grandeza. Ni siquiera es un análisis. Él mismo lo ha dicho.

Es racista, aunque inexplicablemente muchos negros lo apoyaron en su campaña anterior.
Hasta ahora, los números dicen que, si se lanzara podría ganar, porque su contendor sería el actual presidente, quien ya sufre de puerilidad, Joe Biden.

Por qué debería ser preocupante para Venezuela. Porque dijo: “Cuando me fui, Venezuela estaba a punto de colapsar. Nos hubiéramos apoderado de ella, nos hubiéramos quedado con todo ese petróleo”.

No olviden que fue él mismo quien presentó con bombos y platillos a esa expresión de la estolidez conocida como Juan Guaidó, a quien por cierto ya el imperio no quiere y trata de encontrar la forma de ocultarlo. Más bien desaparecerlo, diría yo.

Y no olvidemos que este año también habrá elecciones presidenciales en nuestra amada patria.

Si Trump gana las elecciones, y es una posibilidad cierta, no tengan ninguna duda de que vendrá por Venezuela; además, sin muchos tapujos y sin mucha diplomacia. Ordenará profundizar el boicot y arreciar contra el proceso. Porque, en esencia, es un hombre impredecible. No debemos olvidar otra frase famosa: “yo hubiera ya resuelto el conflicto en Ucrania”. Es un pragmático de la política y de los negocios. Solo ve sus intereses… Nada de eso es bueno para Venezuela. Pero los absurdos parecieran ser más comunes en el mundo de hoy, que está patas arriba.

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