Un año en la pandemia ¿Ahora qué?

Era viernes cuando nos despedimos en la oficina, lo hicimos en medio de un ambiente festivo, que ignoraba las alarmas epidemiológicas que se encendían en otras latitudes. No regresamos el lunes siguiente y pasaron meses para que nos viéramos de nuevo. Al encontrarnos no hubo abrazos, por el contrario distancias y barreras. Ya casi cumplimos un año de ese día, que precedió a la declaración de emergencia por la pandemia del Covid-19, por parte de nuestro gobierno bolivariano.

A la fecha el Estado venezolano tiene registro de cerca de 144.000 contagiados, de los cuales poco más de 1.400 han fallecido. En principio, es alentador observar que estos indicadores, no son tan dramáticos como en otros lares. Mientras que en el mundo, se superan los 117 millones de contagios diagnosticados para Covid-19 y más de 2,6 millones de muertes por esta causa. Más allá de las cifras, siempre expuestas a escrutinios y dudas, es necesario proponer un balance a propósito de este año de vida en pandemia. Consciente de lo limitado de este espacio, aporto tres de elementos.

La implementación de las medidas coercitivas unilaterales a nuestro país, nos ha colocado en situación de bloqueo creciente, que nos ha exigido como población desarrollar formas de resistencia individuales y colectivas. Esta extraordinaria condición, ha significado una ventaja, pues al llegar a pandemia, ya no era la primera situación de contingencia que nos enfrentábamos, por lo cual ya existían algunas capacidades para vivir dentro de esta.

La respuesta del Estado venezolano para asumir la emergencia sanitaria, ha sido recurrir a la cuarentena como fórmula magistral, con contenidos, en palabras de Gonzalo Basile (2021); “experimentales, ambiguos, empíricos, individualizantes, higienizantes, biomedicalizados, microbiologizados, totalizantes, excepcionalmente securitizados”.

Luego de un balance crítico, hay que volverse a plantear salir del modelo hegemónico, para reformular el manejo de la pandemia desde el Estado venezolano y en este sentido el bagaje científico construido desde la medicina social y la salud colectiva tiene mucho para aportar, pues la llegada de este virus tiene mucho que ver con nuestra relación como sociedad con la naturaleza, tal como lo afirma Breill.

 

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